Cahanbarha
o Cahbarha. Los antiguos persas daban este nombre a los seis tiempos o días que empleó Dios para hacer el mundo, según la tradición de los antiguos magos. Habiéndose alterado esta tradición, colocaron estos seis tiempos, no en una misma semana como Moisés, sino en diferentes meses del año y a cada uno le dieron cinco días.

