SORBÁN

Las excavaciones han permitido conocer los pormenores de un poblado adscrito a la cultura de la Primera Edad del Hierro (Hallstática ó de carácter indoeuropeo), en un periodo comprendido entre los siglos VIII y V a.C. y que abarca cuatro momentos diferenciados entre sí. Las casas son de planta rectangular, con tres dependencias: vestíbulo, estancia y despensa-almacén. Adosadas unas a otras a ambos lados del cerro, se levantan en adobe (decoradas con pinturas geométricas) sobre zócalo de canto rodado. La techumbre, soportada sobre pilares de madera, era de materia vegetal, y en el suelo, de tierra apisonada, se conservan silos de almacenamiento. Las traseras de las casas formarán la muralla del poblado en los escarpes del cerro, y en la parte más indefensa construirán un sistema de fosos y empalizadas que cortará el cerro. La cerámica está hecha a mano, con técnica reductora y fuertes desgrasantes en las piezas grandes, pero con bellas decoraciones en los bordes y también en los escasos fragmentos de cerámicas excisas aparecidos. La necesidad de agrupamiento entre los pobladores de estos yacimientos, motivará la desaparición de estos pequeños asentamientos en favor de nuevos núcleos urbanos de mayor entidad. En el caso del entorno de Calahorra, en torno a la posterior ciudad celtíbera de Kalakorikos. El yacimiento está ubicado en el cerro de Sorbán (también conocido como el Ventorrillo, o los Arbolazos), en un extremo de la terraza natural en la que se asienta Calahorra, comunidad autónoma de La Rioja, España.
 
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