Pintura romana

A diferencia de sus modelos griegos, el trabajo de los pintores romanos se conserva en gran cantidad tanto en Italia como en las provincias, con lo mejor de su trabajo procedente de Roma y Campania. En un primer momento muy influida por originales helenísticos y normalmente obra de artistas griegos emigrantes, la pintura romana desarrolló gradualmente un estilo propio. Esto se puede estudiar mejor en la secuencia de murales conservada en Pompeya y Herculano. La distinción de cuatro estilos "pompeyanos", propuestas por primera vez en 1882, se aplica en la actualidad a todo el arte mural romano entre los aftos 200 a.C. y 79 d.C.. El estilo I, fechado desde inicios del siglo II a.C., reproduce sobre yeso los esquemas decorativos que se habían alcanzado con el mármol en las grandes casas helenísticas del Mediterráneo oriental. El estilo II, originado en Roma hacia el 90 a.C., llegó a Pompeya cuando la ciudad se convirtió en colonia romana el año 80 a.C.. La imposición de una pantalla arquitectónica crea una ilusión de profundidad y proporciona un marco para la introducción de frisos en perspectiva y pintura de paisajes. El estilo III (ca.20 a.C.-20) reemplaza la arquitectura realista del estilo II con un marco más delicado y fantástico dividido en paneles monocromos, pequeños y brillantemente coloreados, algunos de ellos están decorados con paisajes y escenas mitológicas. El estilo IV, empleado en Pompeya después del terremoto del año 62 y también en Roma en la Domus Áurea, combina elementos de los estilos segundo y tercero en una exhibición de arquitectura fantástica y de detalles decorativos. Durante el reinado de Trajano la pintura mural quedó ampliamente superada por la decoración en mármol y el mosaico. Las modas posteriores eran más impresionistas. Las pinturas de las catacumbas establecen modelos de la iconografía cristiana que iban a tener una influencia duradera. Ver, Míltos, Pintura, Pintores.
 
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