Galo

Gayo Cornelio (Caius Cornelius Gallus) (ca.69-26 a.C.). Prefecto de Egipto y poeta nacido en Fréjus, en el sur de la Galia, quizá de sangre gala. Fue amigo de Octavio, Virgilio y Partenio; este último le dedicó una colección, conservada, de oscuras leyendas para que Galo las utilizara como material para su poesía. Fue amigo de C. Asinio Polión y probablemente sirvió con él en la Galia en el 41, cuando al parecer utilizó su influencia para salvar la granja de Virgilio, cerca de Mantua, de la confiscación de tierras de ese año en favor de los veteranos. Galo pasó los siguientes años en el este con Antonio. Pero en el 30, como ayuda de campo (praefectus fabrum) del ejército de Octavio, se apoderó de cuatro legiones de Antonio en la Cirenaica, ocupó Paretonio, en la costa occidental de Alejandría, derrotó a Antonio y capturó a Cleopatra. Su plan de crear un foro en Egipto fue conmemorado con un obelisco que se trasladó después a Roma. Octavio lo nombró primer prefecto o gobernador de Egipto, un nuevo puesto en el que solo debía rendir cuentas al emperador. Galo trabajó con éxito en someter las rebeliones egipcias (incluida la de Tebas del 29) y en avanzar hacia el sur más allá de la primera catarata para entrevistarse con el rey de los etíopes en Filé y recibirlo en una alianza con Roma. Galo fijó una zona neutral entre los dos países y nombró un gobernador para ella. Desde entonces, Galo se comportó arrogantemente, realizando inscripciones de sus hazañas y erigiendo estatuas de sí mismo en muchos lugares; por todo ello, Augusto lo destituyó ca.27 y renunció a su amistad. Galo vio el camino despejado para su procesamiento, quizá por traición, y se suicidó. Como poeta, Galo fue muy admirado por sus coetáneos, sobre todo por Virgilio. Ovidio, perteneciente a la siguiente generación, lo consideraba el más grande autor de poesía elegíaca latina. Compuso cuatro libros de elegías titulados Amores y los dedicó, bajo el seudónimo de Lycoris, a su amante Volumnia de Cytheris, una actriz que había tenido relaciones antes con Antonio. De ellos no queda el menor fragmento, aunque con su nombre se han publicado seis, que según parece pertenecen a un poeta del siglo VI, llamado Galo Etrusco. Escribió también pequeños poemas épicos (epilios). Virgilio escribió sobre el amor no correspondido de Galo en su décima égloga y parece que incluyó en su poema unas pocas reminiscencias de los versos del propio Galo.
 
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