Pudor
Los griegos hicieron de esta palabra una divinidad. Según Hesíodo, abandonó la tierra con Némesis, indignada de los vicios y corrupción de los hombres, por cuya razón se le representa con alas en un bajorrelieve de barro descrito por Winckelman en sus Monumenti inediti. En algunas medallas se la ve ocultándose el rostro con un velo. Ver, Icario. "Júpiter formando las pasiones, las puso a cada una en un paraje o lugar separado, pero se olvidó del Pudor, de modo que cuando se presentó no sabía donde colocarse, y por esto le permitieron mezclarse entre todas las demás y desde entonces fue su inseparable compañero. Es amigo de la verdad y enemigo de la mentira, cuando ésta se atreve a atacarlo. Está particularmente unido con el Amor, pues le acompaña siempre, y algunas veces lo declara y lo descubre. Por fin el amor pierde sus encantos cuando no le acompaña el pudor". En cierta ocasión preguntaba una sacerdotisa de Apolo, cuál era el color más hermoso y bello. Respondió: el que da el pudor a las personas bien educadas. El encarnado que colorea a un rostro delicado y hermoso, es muy diferente del que producen la Vergüenza y el Despecho. Su tez brillante es el placer y delicia de los ojos y el encanto del corazón. La dulce modestia en sus miradas comunica una especie de emoción hasta en el fondo del alma que le sorprende sin que pueda ni tenga tiempo para defenderse. Los iconólogos le dan por atributo una flor de lis, pero parece que le estaría más adecuada la rosa, porque su color expresa más bien el del Pudor. También sirven en parte para caracterizar la modestia de su actitud y el velo blanco que la cubre.

