Antoniniano
o Argenteus Antoninianus o Antoniniani. Fue Caracalla quien introdujo esta moneda en el tradicional sistema monetario romano y pretendía desplazar de la circulación al denario de cuño neroniano (de 1/96 por libra de plata). La nueva moneda, con un valor nominal de 2 denarios, pesaba sólo 1 1/2 denarios, contenía un 50 % de plata y se acuñaba con un ratio de 1/64 por libra. Pero estos antoninianus se emitieron sólo durante cuatro años, hasta el 219, y cuando volvieron a acuñarse en 238 estaban ya muy depreciados. En 240 el antoninianus había reducido considerablemente su peso (pasando de 5,10 a 3,50 gr) y su ley había pasado del 44 % en 238 al 25 % en 257, bajando incluso al 2 % en la época de Galieno y a sólo el 1 % en los primeros años del reinado de Aureliano. Esta nueva pieza, más pesada y de módulo algo mayor que el denario, fue el primer ejemplo claro, ya en la práctica, de la depreciación de la moneda y del grave proceso de inflación existente. Los antoninianos se distinguen fácilmente por los tipos de los anversos: los retratos de los emperadores llevaban siempre una corona radiada (corona que, inicialmente, se asociaba a los emperadores que habían alcanzado la consecratio tras su muerte y que, más tarde, portaban también los emperadores vivientes) y, en el caso de las mujeres, los bustos se situaban sobre el creciente o media luna. Estos anversos ofrecen auténticos retratos, de modo que es posible identificar claramente los rasgos más juveniles o, por el contrario, más maduros en las sucesivas emisiones de un mismo emperador. En cuanto a los reversos, se repiten los mismos tipos que aparecían en los denarios: divinidades (tanto las tradicionales romanas como las de origen oriental), conmemoraciones de victorias militares, representaciones alegóricas (Virtus, Felicitas, Liberalitas, Fides), etcétera. Tras Caracalla, sus sucesores continuaron emitiendo antoninianos, aunque cada vez en menor cantidad y más depreciados, hasta que finalmente desaparecieron bajo el gobierno de Severo Alejandro. Durante el conflictivo período denominado "Anarquía militar" que transcurrió desde la muerte de Severo Alejandro hasta el ascenso de Diocleciano, el antoniniano reapareció aunque con un peso menor, reducido a 4,75 grs. Fueron los emperadores Balbino y Pupieno, quienes gobernaron apenas un mes del año 238, los primeros en emitir de nuevo grandes cantidades de antoninianos. En cuanto a su sucesor, Gordiano III (238-244), lo convirtió en la única moneda de plata romana pues bajo su reinado dejaron de emitirse los denarios. Sin embargo, el antoniniano experimentó un proceso similar al del propio denario, con el que había coexistido y al que finalmente había sustituido, sufriendo un continuo proceso de depreciación: disminución tanto en pureza como en peso (llegó incluso a ser prácticamente de cobre en época de Galieno. Hubo igualmente reformas monetarias durante este período que intentaron devolverle su perdido valor, como la que llevó a cabo el emperador Aureliano, cuyos antoninianos argentados (aurelianus) nominalmente mantenían el valor inicial de la época de Caracalla, aunque en la práctica tenían mucho menos (apenas un 4% de plata). El ascenso al trono imperial de Diocleciano supuso el fin de la Anarquía militar y el establecimiento de la llamada Tetrarquía. Diocleciano intentó frenar no sólo la crisis política sino también la económica, mediante la promulgación del "Edictum Diocletianii de pretiis" y la elaboración de una nueva reforma monetaria realizada en el año 292/3, la más importante que se llevó a cabo en el Imperio romano. Con ella desapareció el antoniniano y se instauró una nueva moneda de plata, el argenteus, similar en peso y pureza al denario acuñado en época de Nerón. Ver, Moneda, Moneda romana.

