Matronalia
Fiesta en honor de Juno Lucina, cuyo culto era antiquísimo, celebrada por las matronas romanas en las calendas de marzo (1 de Marzo), con la finalidad de lograr un fructífero matrimonio. Ovidio señala cinco causas de la institución de esta fiesta: 1º el modo con que las sabinas terminaron la guerra entre sabinos y romanos; 2º el deseo de obtener de Marte la misma felicidad que había concedido a sus hijos Remo y Rómulo; 3º para que las damas romanas disfrutasen la misma fecundidad que tienen las tierras en el mes de marzo; 4º la dedicación de un templo a Juno Lucina en el monte Esquilino, hecha en las calendas de este mes; 5º porque Marte, hijo de Juno, era hijo de la diosa que presidía las bodas y los partos. Se celebraba esta fiesta con tanta pompa como placer. Las mujeres iban por la mañana al templo de Juno, y le presentaban flores, que se coronaban ellas mismas. De vuelta a sus casas pasaban lo restante del día en extremo adornadas, y recibían las felicitaciones y los regalos que sus amigos o esposos les enviaban, en memoria de la feliz mediación de las sabinas. En la mañana del mismo día los casados iban al templo de Juno para ofrecerle también sacrificios. Terminaba la solemnidad con los suntuosos banquetes que los esposos daban a sus esposas. En esta fiesta las matronas concedían a sus sirvientas los privilegios que gozaban los esclavos en las Saturnales. Ver, Materfamilias, Juno.

