Martirópolis

Ciudad de Mesopotamia. Fue sede episcopal y durante el siglo IV se distinguió en ella el obispo san Marutas, que gozó de gran influencia en las cortes de Roma y Persia, consiguiendo en el 410 la libertad religiosa para los cristianos persas. A la vuelta de uno de sus viajes trajo consigo numerosas reliquias de mártires, por lo que la población, que hasta entonces se había llamado Maipercat, cambió su denominación por Martirópolis. La población fue capturada por los persas en tiempos de Anastasio I y recuperada más tarde por los romanos, que la defendieron en tiempos de Justiniano. Hoy, Mefarkin o Silvay, en el valiato turco de Diarbekir, Turquía.
 
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