Cirene

o Cirenas o Cyrene. Colonia griega situada muy cerca de la costa africana del Mediterráneo, en la Cirenaica, en la llanura de Barca, a unas 500 millas al oeste de Sais. El historiador griego Heródoto, que es la primera fuente importante sobre Cirene, cuenta la fundación de la ciudad por los habitantes de la isla de Tera, los cuales, obligados por una pertinaz sequía, consultaron en el año 640 a.C. el oráculo de Apolo en Delfos. La Pitia les respondió que, para paliar la desastrosa situación en que se encontraba la isla, fundaran una colonia en el continente, en Libia. Los de Tera enviaron dos naves pentecónteras, de 50 remeros cada una, a las órdenes de Batto. Los hombres elegidos para esta empresa pertenecían a las mejores familias. En total partieron unos 200 hombres, futuros colonos. Antes de la fundación definitiva de Cirene, los de Tera hicieron dos intentos de asentamiento. El lugar estaba muy bien elegido. Había agua en abundancia, las tierras eran fértiles y crecía en sus alrededores el silfio, planta que no se ha identificado con toda seguridad, pero que era exportada y sirvió para enriquecer a los de la nueva ciudad, y así sucedió durante toda su existencia hasta el final de la antigüedad. Su explotación fue monopolio estatal. La copa de Arcésilas de Cirene pinta al rey presenciando el peso de sacos de la mencionada planta. El lugar elegido era fácilmente defendible de las acometidas de los pueblos nómadas, y estaba próximo al mar. Fue fundada en el 631 a.C.. Apolonia, a unos 20 km de distancia, era su puerto. La ciudad está situada a 600 m de altitud, en el reborde de una meseta. Una depresión de la meseta, delimitada por dos torrentes, forma la acrópolis. Una vía monumental la unía al ágora, donde se encontraba la tumba circular de Bato, fundador de la ciudad, En la parte baja había un santuario de Apolo, su dios protector: fuente de Apolo, templo dórico con columnata exterior de seis por once columnas, que se remonta al comienzo del siglo VI y reconstruido a mediados del IV, con su gran altar, pequeño templo y altar de Ártemis, tesoros y fuentes. Al este, en otra colina, estaba el templo de Zeus, gran templo dórico con columnata exterior de ocho por diecisiete columnas (construido hacia 520-490). Las necrópolis se extendían en torno de toda la ciudad (tumbas de cámara subterránea, a veces provistas de una fachada arquitectónica tallada en la roca, capillas funerarias en forma de templos). Las excavaciones han proporcionado un gran número de esculturas y de inscripciones. Cirene fue gobernada por los reyes llamados Battíadas, que toman el nombre del ya citado Batto, su primer monarca, y llevaron alternativamente los nombres de Batto y Arcésilas. Tuvieron el poder hasta el año 440 a.C., cuando la monarquía fue sustituída por un gobierno de aristócratas. La victoria de Irasa contra los libios y los egipcios del faraón Ápries (589-570 a.C.) permitió a los de Cirene disponer de un amplio y fértil territorio. En Cirene estalló la misma crisis económica, política y social que en el resto de las ciudades griegas en tiempos de Arcésilas II. Tras la derrota del ejército de Cirene en Leukón, sus habitantes trataron de salvar la crisis trayendo un legislador, Demónax de Mantinea. Los primeros colonos trajeron su constitución. La de Cirene es mezcla de la espartana y de la cretense. Este hecho es indicativo de la procedencia de los colonos pioneros. El legislador mantuvo la institución monárquica, aunque asignándole exclusivamente funciones religiosas. El poder político se lo entregó al pueblo, aunque en realidad fue transferido a los aristócratas, propietarios de grandes extensiones de tierras. El rey Arcésilas III intentó recuperar todo el poder real, pero fue obligado a refugiarse en la corte del tirano Polícrates de Samos (538-522), que por aquellos años era el hombre más poderoso en el mundo Egeo. Arcésilas III consultó el oráculo de Delfos, el cual profetizó que la monarquía se mantendría en Cirene durante un siglo. Animado con esta respuesta contrató, igual que hizo Pisístrato en Atenas después de su expulsión, a un ejército de mercenarios. La monarquía fue restaurada, pero ello supuso la brutal represión de la oligocracia de los nobles. La reina madre, Ferétime, llamó por su cuenta a los persas, con los que Arcésilas III había hecho antes una alianza. Tras la conquista de Egipto por Cambises, en 525 a.C., Cirene se convirtió en un protectorado de los persas. Los siglos V y IV a.C. fueron los más esplendorosos para Cirene. Las restantes ciudades griegas de Libia: Barca, Euésperides y Toqueira, aceptaron la preeminencia de Cirene, principalmente a partir del año 375 a.C. Este período de gran prosperidad coincidió con el gobierno de la aristocracia, que formaba un cuerpo de mil ciudadanos, a cuya cabeza se encontraba el sacerdote de Apolo, elegido cada año mediante la votación de los ciudadanos de más de 50 años. El poder ejecutivo se repartió entre los estrategos anuales, los éforos, y los dos consejos, la Boulé y la Gerousía, cuyas atribuciones precisas no son bien conocidas. Los demiurgos administraban los antiguos dominios reales, ahora propiedad del templo de Apolo. Este sistema de gobierno es una mezcla de la Constitución de Esparta y de la Constitución de Atenas. Otra institución de Cirene recuerda a la de la Creta doria, como el cuerpo de 300 efebos dirigidos por un triacatiarco. La riqueza de los grandes terratenientes se basaba en la recolección de los cereales y de los frutos de los árboles, en la cría de ganado y en la comercialización del silfio. En Cirene trabajaban muchos campesinos griegos y libios, que explotaban los campos. La aristocracia de Cirene desarrolló un comercio pujante, no sólo en el mundo griego, vía marítima, sino también un intenso comercio caravanero más allá del Sahara, que proporcionaba oro, marfil, esclavos y avestruces, productos que llegaban al levante mediterráneo. La riqueza de Cirene queda reflejada en la monumentalidad de sus construcciones, a partir del siglo V a.C.. Alcanzó un desarrollo cultural notable en la medicina y en la matemática con Teodoro, a quien visitó Platón en 399 a.C.. En filosofía destacó Aristipo, discípulo de Sócrates. Aquél fundó la escuela filosófica de los cirenaicos, para los que el placer era el bien supremo. En, época helenística el poeta Calímaco (300-264 a.C.), el más grande lírico de época helenística, fue una de las cumbres intelectuales del genio griego, cultivador de todo tipo de saber humano. Cirene mantuvo excelentes relaciones con Grecia, como lo indican sus continuas victorias alcanzadas en los juegos olímpicos de Nemea, de Delfos y de Olimpia, entre los años 360 y 330 a.C.. Los de Cirene hicieron un pacto de amistad con Alejandro Magno cuando éste conquistó Egipto. En el año 321 a.C. Cirene cayó en poder de los Ptolomeos de Egipto, perdiendo así su independencia. El futuro rey Ptolomeo VIII Evérgetes II Fiscón residió algún tiempo en Cirene, donde fue sacerdote de Apolo. Emprendió una urbanización profunda de la ciudad; remodeló todo un barrio del centro y construyó el gimnasio, institución que tenía un papel importante en el mundo griego. El edificio es de gran extensión, 82 x 94 m, y porticado. El hijo de Ptolomeo VIII y de una concubina de Cirene, Ptolomeo IX Apión, que reinó en Cirene en el año 96 a.C., nombró a los romanos herederos de Cirene y de su territorio. El gobierno de los Ptolomeos sobre Cirene coincidió con la llegada de muchos judíos a la ciudad y con la emigración de muchos habitantes de Cirene a Egipto. Pompeyo, en la reorganización administrativa que llevó a cabo en Oriente en el año 63 a.C., unió Cirene a Creta. Augusto, después de su victoria en Actium sobre Marco Antonio y Cleopatra en el año 31 a.C., entregó Creta y Cirene a la administración de un procónsul elegido anualmente por el senado de Roma. Este sistema de gobierno se mantuvo durante tres ss.. La paz romana llevó una gran prosperidad a Cirene, como lo prueban las restauraciones de los templos de Zeus y de Apolo, y del gimnasio, llamado ahora Caesareum. La crisis profunda de Cirene llegó con la revuelta judía de los años 66 al 70, cuando los zelotes buscaron apoyo en la comunidad judía de Cirene, sin obtenerlo. De más funestas consecuencias todavía fueron las revueltas judías en tiempos de Trajano, en los años 115-117. La ciudad sufrió destrozos generalizados. Con la llegada al trono de Septimio Severo, nacido en Leptis Magna, otra ciudad de Libia, el urbanismo de Cirene mejoró considerablemente. La reforma administrativa de Diocleciano trastocó profundamente la administración de todo el Imperio Romano. Cirene fue separada de Creta y unida a la diócesis de Oriente, cuyos supremos magistrados, el vicario y el magister miIitum, residían en Antioquía de Siria. En el año 370 Cirene se incorporó a la pretectura de Egipto. Desde época de Constantino la ciudad mantuvo intensas relaciones con la que era de hecho capital de Oriente, Constantinopla, y con Alejandría, que era la sede cristiana más importante en el Oriente romano. La correspondencia del obispo Sinesio de Cirene proporciona datos importantes para conocer la vida de la ciudad en muchos y variados aspectos. La obra de este autor no transmite la decadencia de Cirene. Sin embargo, en tiempos del gran historiador Ammiano Marcelino, según cuenta éste en su Historia, en el siglo IV la ciudad había perdido su antiguo esplendor, pues se refiere a ella como "ciudad antigua pero desierta". En los años de Sinesio, Cirene debía ser prácticamente cristiana. Entre los años 350 y 365 la comunidad cristiana se hizo arriana, aunque sólo temporalmente. Después del año 450 los datos sobre Cirene son escasos. Justiniano puso especial interés en la defensa de la ciudad contra las acometidas de las tribus nómadas. Justiniano fue un gran constructor de iglesias en la Cirenaica, de un arte más refinado que las levantadas en los ss. IV y V. Sólo en la capital, Sozousa, se construyeron tres lujosas iglesias en estos años. El período comprendido entre los años 575 y 650 fue ya de franca decadencia. Con la llegada de los árabes en 642 y 645, la gloria de Cirene quedó eclipsada. )o()o( MONEDA )o( Cirene acuñó moneda. Las más antiguas llevan la cabeza de Zeus Ammón, con cuernos de carnero y barba. Después de la caída de la monarquía, las acuñaciones cesaron, para reanudarlas luego con dos importantes innovaciones iconográficas: se sustituyó la cabeza de Zeus Ammón por otra más evolucionada y, en vez del peso ático usado en las tetradracmas, se siguió el patrón del peso asiático o milesio. )o()o( URBANISMO )o( Gracias a las excavaciones, efectuadas sobre todo por arqueólogos italianos, y gracias a la buena conservación de las calles y de los edificios, es posible reconstruir bien el urbanismo de la ciudad, una de las más importantes del Mediterráneo en la antigüedad. El primitivo asentamiento de Cirene fue la colina occidental. Al final del siglo VI a.C., la colina del templo de Zeus debió de quedar fuera de la muralla. También extramuros se sitúa el templo de Afrodita, donde la reina Laódice, esposa del faraón Amasis, ofreció una estatua de oro. La ciudad, como casi la totalidad de las ciudades griegas, romanas, ibéricas y etruscas, estaba amurallada. Esta muralla, de la que se conservan algunos lienzos, no sólo tenía una finalidad defensiva, sino también religiosa, pues marcaba el área sagrada dentro de la cual no se podían enterrar los cadáveres. También era signo de prestigio. A la terraza del templo de Apolo desembocaba una calle, que partía de lo alto de la colina para dirigirse a la Fuente de Apolo. Giraba después hacia el este, hasta la roca de la colina oriental, para terminar en los Propileos. Esta vía monumental, que no la tenían otras ciudades importantes como Atenas, Corinto o Siracusa, está citada en Píndaro. El ágora estaba atravesada por el decumano, que era probablemente la vía sacra mencionada en la oda de Píndaro. )o()o( GRAN SANTUARIO DE APOLO )o( Al poeta Píndaro, que viajó a la ciudad de Cirene llamado por Arcésilas IV, para celebrar sus victorias hípicas en los juegos panhelénicos, le llamó la atención la grandiosidad y el número de los edificios, según cuenta en su quinta Pítica, superior a la arquitectura de Siracusa, Agrigento y Selinunte en Sicilia, de Atenas, Corinto y Argos en Grecia, y de Éfeso en Asia Menor. Los dorios, fundadores de Cirene, lo primero que hicieron fue traer los cultos de su metrópolis, tal como hicieron los habitantes de Tiro introduciendo en el Occidente extremo (Cádiz y Huelva) los cultos de Melqart, e igual que los griegos de Focea exportaron el culto de la Ártemis Efesia a Ampurias, Rosas, Marsella, Denia y Hemeroscopeion, enseñando a los iberos a venerar a la diosa protectora con los mismos rituales que en su patria. Los colonos fundadores levantaron sobre una gran terraza, que alargaron para la ocasión, un importante templo consagrado a Apolo, que dominaba la ciudad, bien visible desde el puerto de Apolonia, a 20 km, como ya se ha indicado. El gigantesco templo se construyó en la falda de la Acrópolis. El santuario tenía una amplia área cultivada con un bosque, que ocupaba la parte central de ésta, y otros templetes. El santuario era períptero, y hexástilo dórico. Su planta era rectangular, y sus dimensiones 200 x 50 m de lado. En el centro manaba una fuente de agua, tan necesaria para la vida de la ciudad y para los rituales. Junto al ángulo sureste de la fuente de Apolo había un ninfeo de planta semicircular, decorado con un relieve de la ninfa de Cirene descuartizando a un león, según reza la leyenda. El santuario de Apolo en Cirene era el más antiguo de la ciudad, y permaneció abierto al culto pagano hasta el Bajo Imperio romano, cuando la ciudad era mayoritariamente cristiana. El culto dispensado en el templo se mantuvo prácticamente uniforme desde el siglo VI a.C. En cuanto a su estructura, el templo tuvo a lo largo de su vida algunas transformaciones, como una ligera ampliación de las primitivas dimensiones y algunos cambios en las columnas, todo ello tras los daños sufridos durante la gran revuelta judía de 115-117. El templo tenía 11 columnas en los lados laterales y 6 en la fachada. El templo dórico de Cirene admite ventajosamente la comparación con los templos dóricos arcaicos, como el dedicado a Ártemis en Corfú, octástilo pseudoperíptero; el templo C de Selinunte, hexástilo y sin pórtico, con adyton y vestíbulo; la basílica de Paestum (Italia), pseudoperíptero, con pronaos de tres columnas "in antis", consagrado a Hera; el de Apolo en Corinto, datado hacia el 550 a.C.; el de Atenea en Paestum, de la misma fecha, hexástilo; el templo gigantesco G de Selinunte, posiblemente dedicado a Apolo; el de Atenea Polias en Atenas, fechado en la primera mitad del siglo VI a.C., terminado por Hiparco en 525 a.C. La arquitectura de Cirene no tuvo nada que envidiar, por su monumentalidad y arte, a la de Grecia o Roma. El templo griego no era lugar de oración, sino que era el edificio donde se guardaba la imagen del dios, como el templo de Zeus en Olimpia, que albergaba la gigantesca escultura de crisoelefantina (oro y marfil) de Zeus, debido a la mano de Fidias, de más de 12 m de altura. En el siglo pasado los arqueólogos ingleses encontraron, entre los escombros del templo, una gigantesca estatua de Apolo sosteniendo la lira. Delante de una gran explanada se erigió, como sucedía generalmente, un altar monumental, como en el grandioso templo de Siracusa. En esta explanada se celebraban las ceremonias religiosas. Filón de Cirene, según se puede leer en una inscripción, revistió el altar primitivo con planchas de mármol procedente de canteras griegas. El gran lírico Calímaco, en su Himno II, describe una de estas grandes ceremonias que él conocía muy bien por haber nacido en la ciudad y, con toda seguridad, por haber sido testigo de alguna de ellas: "Y desde Tera el fuerte Aristóteles te condujo a la tierra Asbístide; te construyó un hermosísimo santuario e instituyó en la ciudad un sacrificio anual en el que muchos toros, oh soberano, se precipitan por última vez sobre sus flancos. Hié, hié, Carneo, tan invocado por los suplicantes, tus altares se cubren en primavera de tantas y tan diversas flores cuantas las Horas traen cuando el Céfiro sopla rocío, y en invierno, de dulce azafrán. Para ti brilla siempre el fuego inextinguible, y nunca se amontona la ceniza sobre el carbón de ayer. Grande alegría sintió Febo cuando, llegado el tiempo de las sagradas fiestas Carneas, los guerreros de Enio, ceñidos para el combate, danzaron entre las rubias libias". )o()o( LOS PROPILEOS )o( La entrada al templo, al igual que en el gran templo ateniense de Atenea Parthénos, estaba precedida de unos propileos, de cuatro columnas dóricas coronadas por un frontón, construidos en el siglo IV a.C. )o()o( BANQUETES SAGRADOS )o( Las inscripciones grabadas en la roca indican que, alrededor de la fuente del santuario, banqueteaban los sacerdotes de Apolo en determinadas fiestas de carácter religioso. )o()o( EL TEMPLO DE ÁRTEMIS )o( El templo dedicado a la diosa Ártemis se construyó próximo al ala sur del gran santuario de Apolo, que en origen fue contemporáneo del anterior. En fecha posterior fue ampliado. Se le añadió una sala y se decoró ricamente la puerta de entrada. El altar, separado del templo, se encontraba igualmente en una explanada, donde se celebraban las grandes fiestas en honor de la diosa de la caza, llamadas Artemitia. Su culto, como el de Ártemis Efesia entre los galos e iberos, prosperó entre los libios, como lo indica el hallazgo de gran número de terracotas con imágenes de la diosa. Se la representa en compañía de una gacela, como diosa de la caza, y en su mano la planta del silfio, símbolo de la ciudad. El santuario de Ártemis estaba rodeado de fuentes naturales, donde los devotos de la diosa hacían baños rituales. Esta riqueza hídrica motivó que en este paraje se construyeran unas termas en tiempos del emperador Trajano, que fueron destruidas durante la revuelta judía, y rehechas bajo Adriano. Esta zona de la ciudad estaba hermoseada con excelentes obras de arte, halladas luego en las excavaciones practicadas en el lugar, como un grupo de las Tres Gracias, una estatua de Alejandro Magno y una Afrodita (llamada Afrodita de Cirene por los historiadores del arte). Las Tres Gracias son un buen ejemplo del arte de finales del Helenismo. El retrato de Alejandro Magno de Cirene prueba la vinculación de la ciudad con el gran macedonio. La escultura más antigua de Cirene es la de un kouros, tipo de escultura que gozó de gran aceptación como exvoto en Atenas y en otros lugares de Grecia durante el siglo VI y comienzos del V a.C., fechable entre los años 550-540 a.C. Sigue el arte de Samos y confirma las buenas relaciones entre la isla y Cirene. También se han hallado otros dos kouroi, sin cabeza, en el témenos del santuario de Apolo, que acusan el influjo del arte ático. De estilo severo se conserva la cabeza de un kouros, del tipo del Efebo de Kritios. Una cabeza femenina con diadema pertenece ya al siglo V a.C. Estas esculturas están labradas en mármol importado. En Cirene se levantó un monumento conmemorativo de una victoria naval, que consistió en una proa de nave con delfín. Sigue el modelo de la Niké de Samotracia, obra vinculada con el barroco de Rodas, fechada en e! siglo II a.C.. Estas esculturas, que por su arte refinado pueden competir con las mejores del mundo griego, son indicativas del alto nivel de los artistas que trabajaron en Cirene. La Afrodita de Cirene, que expresa bien la calidad de factura y la sensualidad del arte alejandrino, admite la comparación con las restantes imágenes de esta diosa, tan frecuentes en el mundo helenístico, como la escultura de Afrodita descalzándose, en bronce, hoy en el Museo Nacional de Atenas, la Afrodita desvistiéndose, procedente de Egipto, la Afrodita del Louvre, y otras muchas. La diosa se representa en posturas diferentes, de la que la escultura más famosa es la de Milos, creación de finales del Helenismo, aunque el prototipo remonta a Praxíteles. )o()o( EL STRATEGEION )o( Al oeste de los propileos, los generales victoriosos costearon, también en el siglo IV a.C., un tesoro, que es un edificio de pequeño tamaño destinado a conservar las ofrendas de valor destinadas a Apolo. Este tipo de construcción, colocada en el área de la ciudad, tenía una gran tradición en la arquitectura religiosa griega. Están bien documentados en el santuario de Apolo en Delfos. El más famoso era el tesoro de los atenienses, levantado hacia el año 500 a.C., que es el único ejemplar conservado. En Olimpia fue célebre el tesoro de los sicionios, ofrenda de Micón, tirano de Sición, por sus victoria en las carreras de carros en la olimpíada XXXIII, cuyas dos cámaras estaban hechas con 13 toneladas de bronce tartésico. En la misma Olimpia destacó el tesoro de Mégara. )o()o( TEATRO )o( En Cirene, al igual que en Delfos, el culto a Apolo va vinculado al de Dioniso. En Cirene el teatro principal, había varios, se encontraba al oeste del santuario de Apolo, levantado en la falda de la colina de la Acrópolis, y en la prolongación de la terraza del santuario. Su fecha de construcción es desconocida. Como muchos edificios de Cirene, tuvo una transformación profunda en el siglo II, convirtiéndose en anfiteatro dedicado a los combates de gladiadores y a las luchas de fieras, que los romanos extendieron por todo el Imperio, y que en origen, como las carreras de circo y los juegos olímpicos de Grecia, eran espectáculos de carácter religioso, es decir, celebraciones en honor de determinados dioses. Debido a este carácter, los autores cristianos arremetieron violentamente contra ellos, como lo hicieron Tertuliano, en el siglo III, Juan Crisóstomo, en el siglo IV, Salviano de Marsella, en el siglo V, o distintos cánones del Concilio de Elvira, de comienzos del siglo IV. El antiguo edificio teatral se rehizo para adaptarlo a su nuevo uso. La escena desapareció y la orchestra se agrandó. Se le aisló del santuario de Apolo levantando un muro de separación, costeado por un sacerdote de ese santuario. Cirene contaba también con un hipódromo y un odeón. )o()o( ÁGORA )o( Un pórtico recorría el lado norte del ágora, con una columnata corrida en el exterior. En la esquina suroeste se construyó un templo dedicado a Apolo, de una sola nave, precedido de una columnata de mármol comparable a la del templo de Ártemis. Las inscripciones de las basas de las esculturas halladas en el ágora, demuestran que estaba decorada con las estatuas de Ptolomeo II Evergetes II, después del 145 a.C.; de Cleopatra III, 128-116 a.C.; y de Ptolomeo Soter II, después del 115 a.C. )o()o( HEROON DE BATO )o( Un pequeño edificio de planta rectangular y tejado a doble vertiente, colocado debajo de un pórtico, vecino al límite oriental del ágora, se ha supuesto que es la tumba de Batos, el fundador de Cirene, el cual, como todos los fundadores de colonias, podía recibir ciertos honores de carácter semidivino. Píndaro, que visitó la ciudad, menciona el heroon en su Pítica V. El monumento se ha fechado en el siglo VI a.C. )o()o( SANTUARIO DE DEMÉTER Y CORÉ )o( Se construyó en el interior del ágora. Es de planta circular y carecía de tejado. Este tipo de edificio era de gran originalidad. Se conocen varios paralelos en los santuarios griegos, como en Olimpia, fechado en 339 a.C., costeado por Filipo II; en Epidauro, obra de Policleto el joven; y en Delfos, construido probablemente por Teodoro de Focea, en el siglo IV a.C. No eran propiamente templos, pero tenían una función religiosa que se desconoce. A este tipo de arquitectura pertenece la llamada "linterna de Lisícrates", en Atenas, construida por este corego en el año 334 a.C.. )o()o( PTOLEMAION )o( En Cirene se construyeron, en época helenística, algunos edificios notables, que señalaban un buen momento de la ciudad, como el Ptolemaion, gimnasio donde los jóvenes nobles realizaban ejercicios físicos y militares. La educación que se impartía en estos edificios se generalizó en todas las ciudades griegas después de la muerte de Alejandro Magno. El Ptolemaion estaba rodeado de pórticos por el interior y fue posiblemente donado a la ciudad por Ptolomeo VIII. Durante el Imperio romano la parte norte del edificio se convirtió en una basílica para la administración de justicia. En esta época, en su interior se levantó, sobre un podio, un templo consagrado a Dioniso. )o()o( TEMPLO DE ZEUS )o( Se encuentra enfrente del ágora, al otro lado de la calle principal, en una colina. Se construyó en el siglo VI a.C. o comienzos del V. Por sus dimensiones es comparable al grandioso templo de Zeus en Olimpia. La plataforma sobre la que se levantó el templo de Cirene mide 70 x 19 metros, y sostiene una gigantesca columnata de orden dórico. Tiene 17 columnas en los lados y 8 en la fachada. La sala principal se dividió en tres naves mediante doble fila de columnas en el interior. En la parte posterior se encontraba el opistodomo. Cuando la revuelta judía este santuario de Zeus sufrió importantes daños. Adriano lo restauro, tal como hizo con muchos edificios de Cirene, introduciendo algunas novedades, como levantar una nueva fila de columnas y elevar la sala. La cella albergaba una monumental copia policromada de la estatua de crisoelefantina que esculpió Fidias para Olimpia. )o()o( NECRÓPOLIS )o( Muchas tumbas monumentales se construyeron según la costumbre griega, a lo largo de la calzada que conducía al puerto. Los habitantes de Cirene enterraban a sus muertos en grutas, a veces con fachadas excavadas en la roca y con varias cámaras funerarias, y en hipogeos. El rito funerario era, indistintamente, la cremación o la incineración. Esculturas y lápidas funerarias adornaban las sepulturas. Un busto femenino, tipo propio de la necrópolis de Cirene, se ha interpretado como imágenes de una diosa funeraria infernal, quizá Perséfone. También se enterraba a los difuntos en los sarcófagos, a veces excavados directamente en la roca. Habitantes, cireneos. Hoy, Shahad, cerca de la actual Al Baida, al este del golfo de Sirte o Sidra, Libia, a unos 1.400 km de Trípoli.
 
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