Cigarras
Insecto consagrado a Apolo y símbolo de los malos poetas, como el Cisne lo es de los buenos. Los griegos contaban de las cigarras, una fábula muy poco conocida. Decían que encantados ciertos hombres por la voz de las musas, se habían dejado morir de hambre, distraídos en escucharles y en imitarlas, y que las Musas, compadecidas de su suerte, les habían transformado en cigarras. Platón las llama "profetas de las Musas". Quizás Eliano hace alusión a esta fábula cuando, en su transporte contra los profanos, tratándolos de bárbaros porque comían de estos insectos en la cena, exclama: "¿Ignoran acaso estos hombres voraces, que ofenden a las musas, hijas de Júpiter?". Es una consabida leyenda que las cigarras se alimentan sólo de rocío. Su afinidad con Atenea está en que unas u otra aman la música, ellas porque cantan y la diosa porque inventó la flauta, aunque luego ésta fuera arrojada por ella y recogida por Marsias.

