Cleinis

Vivía en las inmediaciones de Babilonia y tenía muchos rebaños. Amado de Apolo y Diana, frecuentaba muy a menudo entre los hiperbóreos el templo de Apolo, donde se sacrificaban pollinos en honor de este dios. Quiso imitar un día el celo de los sacrificadores, pero Apolo le amenazó con la muerte si continuaba haciéndole semejantes ofrendas. Cleinis refirió esta prohibición a sus hijos y a su mujer Harpa. A pesar de esto, dos de ellos persistieron en ofrecerle el sacrificio, según la costumbre de los hiperbóreos. Al contrario que Ortigio y su hermana Artemisa, que se conformaron al aviso que habían recibido de su padre. Apolo, para castigarles del ultraje que le hacían, infundió tal furor a los culpables, que llegaron hasta el extremo de intentar despedazar a Cleinis y a sus hijos. Pero estos, invocando el auxilio de los dioses, fueron todos transformados en aves.
 
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