Himeneo

o Himen. Dios que preside el cortejo nupcial. Parece haber sido en su origen la personificación del canto del himeneo (compárese con el dios Yaco). Las tradiciones sobre sus orígenes varían. Ora se le presenta como el hijo de una musa (Calíope, Clío o Urania), ora como el de Apolo, ora como el de Dioniso y Afrodita. Incluso a veces se le atribuye por padre a Magnes o a Píero. Se han imaginado varios mitos para explicar el hecho de que fuese invocado el nombre de Himeneo en el acto de la boda. Contábase, por ejemplo, que Himeneo era un joven ateniense de extraordinaria belleza, hasta el punto de ser tomado frecuentemente por una muchacha. A pesar de su condición modesta, amaba a una joven noble de Atenas, y, desesperando de llegar jamás casarse con ella, se limitaba a seguirla de lejos por doquier, única satisfacción que podía dar a su amor. Un día en que las doncellas de la nobleza habían ido a Eleusis a ofrecer en sacrificio a Deméter, acaeció una incursión de piratas; éstos las raptaron a todas, y se llevaron también a Himeneo, al que confundieron con una mujer. Después de una larga travesía, los piratas abordaron en una costa desierta, donde, fatigados, se durmieron. Durante su sueño, Himeneo les dio muerte, dejó a las muchachas en lugar seguro y regresó solo a Atenas, ofreciéndose a restituir a las jóvenes con la condición de que le fuese otorgada la mano de la que amaba. Aceptada la proposición, las doncellas fueron reintegradas a sus familias. En memoria de esta hazaña se invoca en las bodas, como de buen augurio, el nombre de Himeneo. Otra leyenda explicaba de modo distinto la intervención de Himeneo en el rito nupcial. Himeneo era hijo de Magnes y músico muy hábil. Cuando cantaba en la boda de Dioniso y Altea, murió repentinamente en el curso de la ceremonia, y para perpetuar su recuerdo, se tomó la decisión de invocarlo en adelante en la celebración de los casamientos. Una leyenda afín a la anterior contaba que Himeneo, joven hermosísimo, había sido amado por Héspero (Ver). Mientras se hallaba cantando en la boda de Ariadna y Dioniso, de pronto perdió la voz. Como recuerdo de este hecho, todo casamiento tenía su "canto de Himeneo". En otras versiones, Himeneo era también un adolescente muy hermoso que había muerto el día de su boda, quedando por ello su nombre definitivamente unido a la ceremonia nupcial. Por lo demás, parece que Asclepio lo resucitó poco tiempo después. Todas estas leyendas están de acuerdo en el dato de la belleza del joven, el cual fue amado por Apolo, o acaso por Támiris o Héspero (en efecto, en el momento en que sale la Estrella Vespertina, se consuma el himeneo). Los atributos habituales de este dios son la antorcha (las antorchas del Himen...), una corona de flores y, a veces, una flauta como las que acompañaban con su música el cortejo núpcial.
 
Volver