Cumao

Sobrenombre de Apolo, derivado de la ciudad de Cumas en Italia. Se conservaba en la ciudadela de esta ciudad una estatua que, según san Agustín, se hizo célebre durante la guerra de los romanos contra los aqueos y contra el rey Aristónico, suponiendo que lloró por espacio de cuatro días. Los augures de Roma interpretaron este prodigio como fatal y fueron de opinión que se arrojase al mar la estatua de Apolo de Cumas. Pero los ancianos de esta ciudad intercedieron por la conservación de su Palladium, y declararon que el mismo prodigio había acontecido durante la guerra de Persia y la de Antíoco. Los romanos vencedores de los griegos se acordaron del Apolo de Cumas y le enviaron algunos presentes. Entonces interrogaron de nuevo a los arúspices en cuanto al prodigio que tanto les había atemorizado. Asegurados de antemano por el suceso, respondieron, que la ciudad de Cumas era una colonia griega, y que teniendo su Apolo el mismo origen, este dios se afligía de ver que Grecia, su patria, hubiese sido vencida por los romanos. Lloró también en el acto de dar esta respuesta.
 
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