Ergino

Ergino era rey de los minias de Orcómeno en Beocia, hijo de Clímeno y de Búcige. Habiendo sido muerto su padre, durante una fiesta celebrada en honor de Posidón en Onquesto, por un tebano llamado Perieres, auriga de Meneceo, Ergino reunió un ejército y marchó contra Tebas. Después de exterminar a numerosos tebanos, concertó con el rey de la ciudad un tratado en el que exigía, por espacio de veinte años, un tributo de cien bueyes. Cuando Heracles volvía de cazar el león de Citerón, encontróse con los enviados de Ergino que iban a percibir por cuenta de su señor el tributo anual y los mutiló, cortándoles la nariz y las orejas que ató a su cuello, y les mandó que llevasen aquel tributo a Ergino. Indignado por el ultraje, éste atacó a Tebas. Creonte, rey de la ciudad, estaba dispuesto a ceder, pero Heracles llamó a las armas a los jóvenes tebanos y, vistiéndose con una armadura que le procuró Atenea, púsose al frente de la tropa y presentó batalla a Ergino. Con objeto de impedir que la caballería enemiga se desplegase, ideó inundar la llanura. Obtuvo la victoria, pero en la batalla cayó muerto Anfitrión, su padre adoptivo, y con su propia mano mató a Ergino. Como premio a su victoria, Creonte le otorgó la mano de su hija mayor, Mégara. Según una tradición aislada, Ergino no murió en la lucha. Concertó con Heracles un convenio por el que se obligaba a los minias a satisfacer un tributo doble del que ellos habían impuesto en otro tiempo a los tebanos. Después, en su devastado territorio se entregó a la tarea de rehacer su fortuna. Cuando hubo acumulado una suma suficiente, casó, por consejo del oráculo, con una joven, de la que tuvo dos hijos: los arquitectos Agamedes y Trofonio (Ver).
 
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