Miedo

Divinidad griega y romana. Tenía un templo en Esparta cerca del palacio de los éforos, tal vez para no perder de vista el temor de cometer algún acto indigno de su clase, o bien para inspirar mejor a los otros el temor de violar sus ordenamientos. Teseo sacrificó al Miedo a fin de que no se apoderase de sus tropas. Alejandro siguió este ejemplo antes de la batalla de Arbelas. Hesíodo, en la descripción del broquel de Hércules, representa a Marte acompañado del Miedo; y en su Teogonía hace nacer esta deidad de Marte y Venus. Pausanias cita una estatua del Miedo, elevada en Corinto. Homero la coloca en la égida de Minerva y en el broquel de Agamenón. En el libro trece compara a Idomeneo y Merión, su escudero, con el dios Marte seguido del Miedo y la Fuga, de quienes es padre. En el XV, Marte, irritado por la muerte de su hijo Ascálafo, manda a estas mismas deidades uncir el tiro en el carro. En el XVI, personifica el espanto de los troyanos puestos en desorden, bajo los nombres del Miedo y de la Fuga, que saliendo de las naves griegas persiguen a los defensores de Troya. Esquilo hace formar a sus siete jefes delante de Tebas, por el Miedo, por el dios Marte y por su hermana Belona. Finalmente Roma honraba al Miedo junto con la Palidez, después del voto hecho por Tulio Hostilio en una batalla contra los albanos. Las medallas antiguas representan al Miedo con los cabellos erizados, rostro asombrado, boca abierta y un mirar que marca el espanto, efecto de un peligro imprevisto. Ver, Espanto.
 
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