Miembros

Cada miembro del cuerpo humano estaba consagrado a alguna divinidad: la cabeza a Júpiter, el pecho a Neptuno, la cintura a Marte, la oreja a la Memoria, la frente al Genio, la mano derecha a la Fe, las rodillas a la Misericordia, las cejas a Juno, los ojos a Cupido o a Minerva, la parte posterior y externa de la oreja derecha, a Némesis; la espalda a Plutón, los riñones a Venus, los pies de Mercurio, los calcañares y las plantas de los pies a Tetis, los dedos a Minerva, etc. Atanasio pretende también que estas diferentes partes del cuerpo humano eran adoradas como dioses particulares.
 
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