Potníades

Diosas a las cuales se atribuía la propiedad de inspirar el furor. En cierta época del año las gentes del país les tributaban sacrificios, dejando ir en algunos parajes del bosque, lechones, que según decían, en el año siguiente se hallaban paciendo en el bosque de Dodona. Se cree también que era un sobrenombre de las Bacantes.
 
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