Primer Profeta

o Sumo Sacerdote o Primer Servidor del Dios Amón. La palabra Profeta, es el término que emplearon los griegos al hablar de las personas que estaban al servicio de un dios. Éste es el personaje más importante de Karnak, recordemos que normalmente estaba designado por el rey y ratificado por el oráculo del dios. Era el presidente del templo y el responsable directo de su buen funcionamiento. Estaba asistido por un Alto Clero, formado en Tebas por los Segundos, Terceros y Cuartos Servidores del Dios. Todos ellos tenían funciones directivas, ejecutivas y disciplinarias, y estaban facultados para participar en ceremonias de sacrificios, en el culto directo al dios principal y en la interpretación oracular. Tenían acceso a las zonas más sagradas de la Casa del Dios. El Primer Profeta alcanzó en el Imperio Nuevo un poder tal que empezó a acumular y a desempeñar funciones que hasta ese momento eran llevadas a cabo por civiles. Se encargó del pago a los artesanos de la necrópolis real y de todos aquellos asuntos importantes que requerían un férreo poder de decisión. El estaba al tanto de todo lo que ocurría en su santuario y tenía la última palabra sobre el abastecimiento o sobre cualquier otro asunto económico-financiero del mismo. La estatuaria de las Dinastías XXV-XXVI nos muestran a hombres sobrios, con el cráneo rasurado, adornados con frecuencia con un collar del que pende un símbolo anj. En definitiva, nos encontramos ante uno de los personajes más importantes y poderosos de Egipto, responsable de los cultos más sagrados, de la administración, y de los innumerables bienes que el templo/Estado poseía. El cargo está atestiguado indirectamente desde la Dinastía XII y directamente desde el reinado de Ahmose, cuando Tuty y Minmentu lo ostentaron sucesivamente. Por todo ello, parece que este clero, durante el Imperio Medio, ya estaba convenientemente constituído y que durante el reinado de Ahmose, fundador de la Dinastía XVIII, se potenció al interpretarse que este dios había sido el responsable de la victoria de los reyes tebanos contra los invasores extranjeros, los hicsos que habían dominado el norte del país. El Primer Profeta estaba asistido por un numeroso personal compuesto de mayordomo, secretarios, jefes de la casa, chambelanes, servidores, barqueros, etc. Además, para los servicios sagrados, se hacía acompañar de clérigos de status más bajo, que por su condición de pureza le auxiliaban en los servicios al dios. El crecimiento del clero tebano a partir de Ahmose, hizo que, bajo el reinado de Thutmose III, el Sumo Sacerdote acaparara cometidos y cargos de dirección que hasta el momento pertenecían a personajes independientes. En un Estado religioso, tan importante y numeroso, se pretendía así evitar los posibles fraudes que pudieran perpetrar en los bienes del dios, como por ejemplo, aquellos relacionados con la dirección de los graneros y de los tesoros. Entre las labores laicas que debía cubrir este sacerdote se encontraban las de supervisar y dirigir determinadas obras en las canteras, asistido por el ejército, escribas, policía, funcionarios, etc., según se desprende de la inscripción hecha en el Uadi Hammamat por el Sumo Sacerdote Ramsesnajt, que vivió bajo el reinado de Thutmose IV. En la Dinastía XXVI, dos mujeres, las Divinas Adoratices Ajnesneferibra y Nitocris II, ostentaron el puesto de Primer Profeta de Amón. En aquellos tiempos este título sacerdotal, tradicionalmente masculino, había decaído, pasando a manos de estas importantísimas damas. Sabemos que bajo Psamético I todavía el Primer Profeta era un hombre, llamado Horjeb y que en año 1 de Psamético II había ido a parar a manos de la Esposa del Dios.
 
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