Kurigalzu I
(ss. XV-XIV a.C.). Rey (ca.1.400) de la Dinastía III de Babilonia (cassita). Fue hijo de Kadashman-Kharbe I, su predecesor en el trono babilónico. Su reinado coincidió con una buena época en las relaciones internacionales entre las potencias del Próximo Oriente, siendo Babilonia una de ellas. Enérgico monarca que se arrogó el título de "Rey de la totalidad" (shar kishshati), supo mantener estrechos lazos de amistad con Egipto, potencia a la que envió a una de sus hijas destinada a ser una de las esposas de Amenofis III. En su tiempo, Babilonia ya recibía grandes cantidades de oro de Egipto, y parece que en este período, el oro sustituye temporalmente a la plata como medio normal de intercambio. En la correspondencia de Tell el-Amarna se han conservado cartas en las que se alude a la recepción de oro egipcio, que Kurigalzu I invirtió en buena parte en sus actividades de restauración de templos y edificios y en la construcción de una nueva capital, que llamó Dur-Kurigalzu (hoy, Aqar Quf). Financiado por Egipto, Kurigalzu emprendió un ambicioso programa de construcción en varias ciudades, entre ellas Ur, Eridu y Uruk. También se gastaron grandes cantidades de oro egipcio en la edificación de una nueva ciudad fortificada, Dur-Kurigalzu, en las afueras de la actual Bagdad. Frecuentemente se supone que esta fundación tenía que ser una nueva capital, pero es claro, a juzgar por documentos de la época, que Babilonia seguía siendo para los casitas la principal ciudad del país, la sede de la realeza y el más importante centro religioso, político y comercial. A pesar de sus orígenes extranjeros, los monarcas casitas raramente fundaron edificios nuevos en las antiguas ciudades sumerias, es una excepción el templo de Innin erigido por Karaindas y como parte de una política deliberada, reconstruyeron o restauraron los de sus predecesores. Las inscripciones de Kurigalzu explican con frecuencia en sumerio antiguo que su propósito era restaurar los edificios sagrados tradicionales, mostrando con ello la integración de este pueblo en la antigua cultura sumeria, a pesar de que no se pueden desdeñar los rasgos propios. Hasta el palacio y el recinto del zigurat de Dur-Kurigalzu, que han sido calificados de edificios "de carácter único que solamente pueden considerarse como casitas", muestran numerosas similitudes con las plantas mesopotámicas antiguas, por ejemplo las de los templos de Ur, mientras que el templo de la diosa de la medicina, Gula, excavado recientemente en Isin, es totalmente babilónico en lo que respecta a sus características arquitectónicas. Existen muy pocos indicios de que los casitas conservaran algunas de sus propias prácticas religiosas. Kurigalzu fue un monarca capacitado. Su reinado es especialmente notable por el triunfo de un ataque contra los elamitas, que estaban causando problemas en la frontera oriental de Babilonia. Esta campaña culminó con la conquista de Susa, la capital elamita, donde Kurigalzu dedicó una estatua que atestiguaba su victoria. De Kurigalzu I ha llegado variada documentación (entre ella, dos kudurru), localizada en Nippur, Ur y Aqar Quf. La de esta localidad hace referencia a varios templos (Eumungal, Eumuntagal, Esagdingirrene). Fue sucedido por su hijo Kadashman-Enlil I. Ver, Dinastía III de Babilonia.

