Camilo

Marco Furio (Marcus Furius Camillus) (siglo IV a.C.). Resulta difícil separar la historia del mito en la figura del estadista Camilo. General, tribuno y dictador romano. Fue uno de los grandes hombres de guerra de los comienzos de la República, cinco veces dictador, censor en el 403 a.C.. Camilo conquistó la ciudad etrusca de Veyes en el 396 a.C. y poco después tomó Falerii. Según se cuenta, fue desterrado de Roma por haber distribuido injustamente el botín y encontró refugio en Ardea, desde donde, tras ser elegido dictador, atacó a los galos que habían marchado sobre Roma en el 390 y recuperó el oro con el que habían sido pagados. Sea o no cierta esta historia, Camilo jugó un importante papel en la reconciliación de patricios y plebeyos y en la reforma del ejército romano. Dirigió las fuerzas romanas contra los ecuos y los volscos y en el 380 a.C. venció a ambos. En el 367 prometió construir un templo a la diosa Concordia cuando el conflicto entre clases se vio amenazado por las medidas tomadas por los tribunos Licinio y Sextio. Construyó el templo al pie del Capitolio. La tradición señala que Camilo murió en el 365 a los ochenta y dos años durante una epidemia de peste. Hizo que se reedificase a Roma, por lo que Livio lo llama el padre de su país y el segundo fundador de Roma. La tradición le atribuye la institución de un sueldo al ejército.
 
Volver