Clitumno
o Clitumnus. Pequeño río de Umbría, afluente del Tíber por la izquierda. Fue célebre por la claridad de sus aguas, y la belleza de los ganados que pastaban en sus orillas. Su nacimiento, se encuentra a medio camino entre Spoleto y Foligno en un lugar que se llama Le Vene, de las numerosas fuentes y manantiales de agua que brotan debajo de la roca caliza. Éstos se unen rápidamente en una corriente de magnitud suficiente como para ser navegable para embarcaciones. Fluye durante 60 km a través de la llanura este de Umbría, pasando por el Templo de Clitumnus y uniéndose al río Topino, un afluente del Tíber, cerca de Cannara. Recorre unos 9 km hasta Mevania (Bevagna), a partir de la cual toma el nombre de Timia, que en la antigüedad parece haber sido también conocido como Timia o Tinia, desde allí hasta el Tíber. La parte superior de su curso hoy se llama Clitumno. Plinio describe la fuente del Clitumno de manera que demuestra que se consideraba, no sólo como un objeto de veneración local, sino también motivo de visitas foráneas, y así nos encontramos con que el emperador Calígula emprende un viaje a este propósito, y Honorio se desvia de su camino a lo largo de la Vía Flaminia por la misma causa. El cerro justo encima de la fuente principal tuvo, en época de Plinio, un bosque de cipreses y el templo al dios-río Clitumnus; numerosos pequeños santuarios o capillas (sacella) de las divinidades locales, estaban esparcidos alrededor. La santidad peculiar con la que se consideraba el lugar hizo que se conservase hasta un período tardío, y que se mencionen en el Itinerario de Jerusalén bajo el nombre de Sacraria. Plinio nos dice que el templo y el bosque de Clitumnus fueron otorgados por Augusto al pueblo de Hispellum, que levantó los baños públicos y otros edificios. La ciudad más cercana al lugar fue Trebia (Trevi), de la que estaba sólo 4 millas de distancia. El valle por donde discurre el Clitumno, desde su nacimiento hasta Mevania, es una amplia franja de la llanura perfectamente delimitada por los márgenes laterales de los Apeninos a cada lado. Se trata de una zona de gran fertilidad y ricos pastos que permitieron en la antigüedad la cría de espléndidos toros blancos, de pura raza, que por su tamaño y belleza se elegían como víctimas para los sacrificios con ocasión de triunfos o de otro tipo de solemnidades. Su color se creía que era por beber y bañarse en las aguas puras del Clitumno. Aunque hoy los habitantes del valle conservan la misma tradición, el ganado ya no se destaca por su blancura. Hoy, Clitunno Springs, provincia de Perusa, región de Umbría, Italia.
)o( MITOLOGÍA.- Vibio Sequester dice que este río era adorado bajo el nombre de Júpiter Clitumnus.

