Cobre

El cobre es uno de los principales componentes del bronce y existía una constante demanda de este metal, no sólo para la fabricación de moneda, sino también para proporcionar materiales para armas, estatuas, muebles, herramientas, instrumentos quirúrgicos y otros objetos de uso cotidiano. Había muchos lugares de donde se podía obtener. Los griegos encontraron cobre en Chipre, Tartesos y Eubea y más adelante en Tesalia, Palestina, Egipto y Mesopotamia. Los romanos explotaban minas también en Hispania, Etruria, Elba, Nórico, Numidia, Recia y Dalmacia. Pero Chipre siguió siendo la fuente más importante a lo largo de todo el período. En Egipto era conocido desde la época badariana, pero no fue empleado en la industria sino a partir del Período Tinita, en concurrencia con la piedra, la cual siguió empleándose para fabricar numerosos instrumentos. Se le encuentra en Saqqara, en las tumbas reales, en cantidades apreciables en forma de cuchillos, sierras, vasijas, espadas, alfileres, perforadores, tijeras, placas, azuelas y azadas. El mineral egipcio venía esencialmente del Sinaí, pero no bastaba. En la Dinastía XVIII se le importaba de Siria y de Chipre. Hacían fundir el mineral con carbón vegetal en una cavidad bien expuesta al viento. Aunque la temperatura de fusión del cobre es de 1.083 grados, basta una temperatura de unos 800 para tratar la malaquita (carbonato de cobre). Luego se trabajaba el metal con el martillo. Más tarde utilizaron fuelles, los cuales permitieron elevar la temperatura, y moldes de arcilla o de piedra para vaciar el metal. Desde el Imperio Antiguo se hicieron estatuas de cobre de una perfección extraordinaria. Uno de los más bellos ejemplos, es el grupo de Pepi I y Merenre encontrado en Hieracónpolis. El metal está martilleado y el faldellín, desaparecido, era de oro. Ver, Estaño, Edad del Cobre, Edad de los Metales, Toréutica. )o( MITOLOGÍA.- Los lacedemonios golpeaban un caldero, siempre que acababa de morir uno de sus reyes, porque según dice el anotador o explicador de la obra de Teócrito, el cobre puro, por su naturaleza, tiene la virtud de ahuyentar los espectros y los espíritus inmundos o impuros. Las primeras minas de cobre que descubrieron los antiguos fueron, según se dice, las de Chipre, que por esta razón le dieron este nombre, y por esta misma razón está consagrada a Venus, considerándola ya como diosa, ya como planeta.
 
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