Como
Dios romano de la alegría, de los banquetes, de los bailes nocturnos, del tocador y dios favorito de la juventud disoluta. Los que se alistaban bajo sus banderas corrían por la noche a la luz de antorchas, con la cabeza ceñida de flores, acompañados de jóvenes de ambos sexos que cantaban y bailaban al son de varios instrumentos. Estos desórdenes empezaban después de anochecido y duraban hasta el amanecer. Representaban a este dios en la flor de la juventud y robusto, de color encendido por la fuerza del vino, la cabeza coronada de rosas, una antorcha en la mano derecha y apoyando la izquierda sobre una estaca gruesa con punta. Otros le pintaban con una copa de oro y un plato de frutas. Su estatua se colocaba en la habitación de los recien casados sobre un pedestal adornado de flores.

