Cosmogonía

El término Cosmogonía nace de un vocablo griego que sirve para definir la parte de la mitología que narra el nacimiento del mundo y del cosmos. Constituye una de las primeras ideas alegóricas que conocemos. Gracias a ella, los sacerdotes pudieron explicar aquellos hechos que, nacidos en la noche de los tiempos explicaban el nacimiento del mundo. Intenta explicar el origen y transformación del Universo, de qué fuentes de energía se alimentan todos los astros, bajo qué forma primitiva la recibieron y qué transformaciones sucesivas han soportado. Se han formulado muchas hipótesis que, debido a la complejidad y dificultad que presenta la materia, no acaban de satisfacer. Sin embargo, las teorías llamadas espiritualistas creen unánimemente en que "se creó la materia y la energía bajo la forma más primitiva, con capacidad de evolucionar hacia el estado actual, siendo imposible determinar exactamente el estado de la materia y de energía primitivas". En las diferentes cosmogonías de los diversos pueblos y culturas, el estado confuso o "caos" en que primordialmente se encontraban el Cielo y la Tierra, se repite en su inicio, así como la lucha entre las fuerzas de la Luz o del Bien y las del Mal, dioses contra otros dioses, ángeles, titanes o gigantes. La idea de un "diluvio universal" o gran cataclismo provocado por las aguas, así como la deificación del primer conductor caudillo, héroe civilizador o patriarca. En la mitología "clásíca", además de la Teogonía de Hesíodo se conservan noticias de otras cosmogonías como las de Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Parménides, Zenón, Empédocles, Anaxágoras, Platón, Epicuro, etc.. )o()o( Cosmogonía caldea )o( Persuadidos de que el Ser supremo no era más que una luz resplandeciente, activa y fecunda, la cual comunicaba el alma y la vida a toda la naturaleza, fundaron su sistema sobre tal idea.. Así es que consideraban a todos los seres como otras emanaciones de esta luz, la cual, perdiendo algo de su espiritualidad a medida que se alejaba de su centro, llegó a un tal punto de materialismo y de condensación que se cambió en otros tantos seres materiales. Este cambio era más o menos considerable según la distancia y su origen. Suponían que en un inmenso espacio, muy superior al mundo corpóreo, existía el Ser supremo como un globo mil veces más luminoso que el Sol. Los rayos que despide a su alrededor, conservando todavía toda su fuerza y actividad, produjeron ciertos espíritus celestiales. A una distancia mayor, no siendo las emanaciones ya tan puras ni activas, formaron el cielo empíreo, el más noble y alto espacío del mundo corpóreo. Los mismos rayos, alejándose siempre más de su centro, formaron el éter. De las partes más densas de este fuego salieron las estrellas, que ocupan un espacio inmenso debajo del éter. El mundo inferior está ocupado por el Sol, la Luna y los planetas, seres infinitamente más materiales que los que les preceden. De este modo hay entre el Ser supremo y los seres que viven sobre la tierra una cadena de seres intermediarios, cuyas perfecciones desmerecen en proporción de la distancia que media entre los efectos y la causa. Todos los espacios luminosos, el empíreo, el éter, el cielo, las estrellas y los planetas, están poblados de espíritus que gobiernan toda la naturaleza y obran todos los fenómenos que estamos viendo. Estas conjeturas parece que se han atribuído a los antiguos caldeos, cuyos escritos se han publicado por autores posteriores. )o()o( Cosmogonía egipcia )o( Los primeros egipcios no admitían otro dios que el universo constituido por un tenebroso abismo sin fin donde dormían las aguas, ni otro principio de los seres que la materia y el movimiento. Osiris era el Sol, Isis la Luna. Según ellos, todas las cosas estaban confundidas en su origen: el cielo (Nut) y la tierra (Gea) no eran más que una sola cosa. Pero con el tiempo los elementos se separaron gracias al principio creador (Knep). El aire (Shu), se agitó; su parte ígnea llevada al centro formó los astros e inflamó el sol. Por el calor de éste las semillas que había en el mundo germinaron, y la vida se desarrolló bajo una infinidad de formas diferentes. Cada uno de los seres fue a buscar el elemento que más le convenía. El mundo, añaden, tiene sus revoluciones periódicas, en cada una de las cuales es consumido por el fuego. Luego renace de sus cenizas para volver a sufrir la misma suerte al fin de otra revolución. Estas revoluciones no han tenido principio ni tendrán fin. La tierra es un globo esférico, los astros son masas de fuego. La influencia de todos los cuerpos celestiales trabaja en la producción y en la diversidad de los cuerpos terrestres. Los eclipses de la Luna son producidos por la sombra de la Tierra. La Luna es una especie de tierra planetaria. El mundo y el cosmos constituían la unión de dos fuerzas antagónicas en continua lucha, concepto que extrapolaron a la vida y a los misterios de sus dioses. Por ello. las diversas cosmogonías que surgen en el Valle del Nilo son variables y contradictorias, dependiendo del área donde se concibieran y del dios local al que se quisiera dar importancia, para ponerse a la cabeza de la creación. Es posible que las primeras cosmogonías creadas en Egipto, fueran elaboradas en el Delta que era la zona mas avanzada socio-culturalmente durante el Período Predinástico. Es preciso hacer notar, que en todas las cosmogonías se demuestra una cuidadosa y detallada observación de la naturaleza, ya que eventos diarios y asombrosos para una mente primitiva son los que dan cuerpo a las distintas cosmogonías. De este modo, encontramos como punto de partida, a las aguas de Nun (el Nilo y las aguas de la crecida), la colina primigenia (zonas del valle que quedaban al descubierto tras la retirada de las aguas del Nilo) y el Sol como creador de todas las cosas, puesto que es el Sol el que favorece, tras la retirada de las aguas, el fluir de la vida en el valle fértil. Todos los centros religiosos tuvieron una cosmogonía particular, en la que se trataba de enfatizar la importancia de su dios local y colocar a la ciudad en un lugar predominante. )o()o( Cosmogonía etrusca )o( Los etruscos pensaban que Dios había pasado doce mil años en la creación del universo, empleando doce períodos de mil años cada uno. En el primero creó el cielo y la tierra; en el segundo el firmamento; en el tercero el mar y todas las aguas; en el cuarto el sol, la Luna y los astros que iluminan el cielo; en el quinto las aves, los insectos y réptiles, los cuadrúpedos y todo lo que vive en el aire, en el agua y sobre la tierra. El mundo tenía seis mil años antes de existir el primer hombre. La especie humana existirá siempre hasta el fin del primer periodo: entonces los tiempos serán consumidos. )o()o( Cosmogonía fenicia )o( El aire tenebroso, espíritu del aire tenebroso y el caos, son los primeros principios del universo, infinitos en su número y que han existido mucho tiempo antes de que ningun límite les circunscribiese. Pero el espíritu animó estos principios: mezcláronse y uniéronse las cosas, nació el amor y empezó mundo. El espíritu no conoció su generación, y uniendo las cosas engendró Mot. Mot, según algunos, es el limo; según otros la putrefacción de una masa acuosa. He aquí el origen de todos los gérmenes y el principio de todas las cosas, de donde salieron animales privados de órganos y de sentidos, que con el tiempo llegaron a ser seres inteligentes, contempladores del cielo, aunque estaban bajo la forma de huevos. Despues de la producción de Mot, siguió la del Sol, la Luna y los otros astros. Del aire purificado por el mar y calentado por la tierra, resultaron los vientos, las nubes y las lluvias. Las aguas fueron separadas por el calor del Sol y precipitadas en su respectivo lugar; y hubo rayos y truenos. A este ruido los animales adormecidos se despiertan, salen del limo y se desparraman por la tierra, por el aire y por el mar, así macos como hembras. Los fenicios fueron los primeros hombres del mundo, producidos del viento y de la noche. )o()o( Cosmogonía grecolatina )o( La Teogonía de Hesíodo (siglo VII a.C.) dice: "En su principio era el Caos personificador del vacío primordial anterior de la Creación, cuando el orden no había sido aún impuesto a los elementos del mundo. Después apareció Gea (Tellus, la Tierra madre) y Eros (el Amor), elementos primordiales, pero no coexistentes, sino surgidos en el orden citado. De la acción de Eros, elemento primordial que no puede confundirse con Amor o Cupido, hijo de Venus (Afrodita) salieron Erebos, las tinieblas, Nix, la oscuridad o la Noche y sus hijos, el Eter y Hemera (el Día) personificadores, respectivamente, de la Luz celeste y terrestre. Con la Luz, Gea al no poder unirse Caos por ser el vacío o la nada, comienzó a engendrar sola, surgiendo Urano (el Firmamento), las montañas y el mar". )o()o( Cosmogonía persa )o( Los antiguos persas decían que Ormuz o o el Ser supremo, ayudado de los ángeles, creó los cielos, en cuyo trabajo emplearon cuarenta y cinco días. Apenas aparecieron lo cielos, ya se vieron a cierta distancia las tinieblas, obra de Arimán para oponerlas a la luz, obra de Ormuz. El Ser supremo para rechazar a este enemigo, eligió cuatro ángeles de los más valientes, quienes combatieron y vencieron a Arimán. Ormuz pudo destruir a su enemigo con todos sus partidarios, pero por el interés de su gloria, quiso dejarle subsistir, considerando que sus calidades y perfecciones recibirían mayor brillo con el contraste de los vicios de su rival. Dividió pues en tres partes el tiempo que debe durar el mundo, que designó por los tres dedos de su mano. Arimán tuvo permiso de escoger uno y eligió el del medio. Así que, durante el espacio de tiempo designado por este dedo, el mal principio tendrá la libertad de ejercer su malicia en el mundo. He aquí como cuentan la creación del hombre. Ormuz, principio del bien, viéndose atacado por Arimán, principio del mal, resolvió revestir de figura humana a un número considerable de espfritus que componían su corte, y de emplear a estos nuevos seres en combatir contra su enemigo. Fue decretado, que después de haber derrotado a Arimán, los cuerpos de los muertos resucitarían y que la luz sería separada de las tinieblas. Zoroastro dice que Dios creo el mundo en seis tiempos. El primero fue dedicado al cielo y empleo 45 días. En el segundo dedicó 60, y creó las aguas. La tierra fue creada en el tercero, en el espacio de 75 días. En el cuarto que duró 30 días aparecieron los planetas. El quinto de 80, se empleó en la creación de todos los otros seres, excepto el hombre, que fue creado en el sexto, que comprendió 75 días. Los parsis o guebros celebran seis fiestas en honor de estas seis épocas de la creación. El mismo Zoroastro, juzgando indigno de la omnipotencia de Dios asociarle con todo ser capaz de criar, estableció por principio que Dios sólo había creado el bien, pero que el mal era una consecuencia necesaria, y que sin reconocer un creador particular del mal, debía ser considerado como la privación del bien. En el primer capítulo del Vendedad, Ormuz cuenta el origen del mundo del modo siguiente: "Yo he creado todas las cosas, dice él; primeramente formé la luz que fue a iluminar el sol, la luna y las estrellas; entonces el año no era sino un dia interrumpido: el invierno duraba cuarenta días. Un hombre robusto engendró dos hijos, el uno macho y el otro hembra; estos jóvenes se unieron, y en seguida los animales poblaron la tierra. )o()o( Cosmogonía sumeria )o( (Baja Mesopotamia). En el origen del mundo y de las cosas existió primero un mar originario que produjo una "montaña cósmica" en la que el Cielo o dios An o Anu, y la tierra o diosa Ki se hallaban entremezclados y confundidos. De su unión nació el dios del Aire Enlil cuyo nombre semítico es Bel, que significa Señor. Entonces se separaron An y Ki y mientras An se llevó el Cielo, Enlil se apoderó de la Tierra, su madre, produciendo el hombre, los animales y las plantas. Por su parte, Enki o Ea permanecía como señor de las profundidades acuáticas, dios benévolo que enseñó a Oannes y a los hombres, tras haber sido embriagado por la diosa Inanna, las artes e instituciones en que consiste la civilización bíblica. Es interesante comparar con la Biblia este último relato. En el Génesis de los hebreos la Dívinidad reúne las aguas en un lugar y hace surgir la Tierra: "Y produjo la Tierra hierba verde que hace simiente según el género y el árbol que da fruto y que cada uno tiene simiente según su especie. Y Dios vio que era bueno".
 
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