Danza del primer día de Mayo
Esta danza es de origen romano. Salían de la ciudad al nacer el día, muchos jóvenes de ambos sexos, e iban danzando al sonido de los instrumentos, a coger en las campiña ramos verdes para adornar las puertas de las casas de sus parientes y amigos. Éstos les esperaban en las calles, donde se les tenía preparada toda especie de manjares. Durante este día sólo se pensaba en el placer, todos iban engalanados con ramos tiernos y hubiera sido ponerse en ridículo presentarse sin este distintivo de la fiesta. De aquí vino el proverbio: "no se me toma sin verde". Estas danzas inocentes al principio, degeneraron en lo sucesivo, y el desorden llegó a ser tal, que el mismo Tiberio se avergonzó de ello y fue abolida la fiesta. Sin embargo, bien presto se renovó y se extendió por toda Europa. Tal es el origen de los grandes arboles adornados de flores que se plantan en muchos lugares en la mañana del primer día de mayo.

