Olivo

Árbol consagrado a Zeus, pero aún más particularmente a Atenea, la cual en su disputa con Neptuno hizo salir de la tierra un olivo cargado de fruto; esto es, que había enseñado a los atenienses a cultivar este árbol y fabricar el aceite (Ver, Atenea). El olivo es el símbolo ordinario de la paz. Los novios en Roma llevaban guinaldas de olivo, cuyas ramas servían también para coronar los muertos que eran conducidos a la hoguera. Un olivo herido de un rayo anunciaba, según los augures, el rompimiento de la paz (Ver, Paz). Virgilio representa a Numa Pompilio con un ramo de olivo en la mano, para designar que su reinado era pacifico. En las medallas un ramo de olivo en la mano de un emperador demuestra la paz dada o conservada en el Estado. El premio de la victoria en los juegos olímpicos consistía en una corona del mismo árbol. El olivo salvaje estaba consagrado a Apolo. Se plantaba delante de los templos y se suspendían en él las ofrendas y las armas antiguas. El escoliasta de Aristófanes dice que el Hipódromo estaba plantado de olivos y que no se permitía acercarse a ellos.
 
Volver