Ololigmancia
Adivinación sacada del ladrido de los perros. En la guerra de Minerva, habiendo sabido Oristodemo que los perros ladraban como lobos, y que alrededor de su casa estaba lleno de grama, desesperó del suceso y se mató bajo la buena fe de los adivinos, que dedujeron de estas señales siniestros presagios. Ver, Adivinación.

