Entella

o Contesa Entellina. Ciudad del interior de Sicilia, situada al oeste del antiguo Crimiso, cuyas ruinas se esconden en la localidad de Rocca d'Entella, dentro del término municipal de Contessa Entellina (Palermo). Estaba situada en la cima de un cerro rodeada de precipicios por tres de los cuatro lados y con un gran altiplano cerca de la cima. Es conocida por los textos epigráficos de carácter público grabados en tabletas de bronce halladas entre sus vestigios. Gracias a recientes prospecciones arqueológicas se han descubierto parte de las murallas, una porción de la necrópolis griega y de la árabe, un granero público helenístico y varios monumentos de época normando-suava. Junto a Segesta y Erice, Entella es una de las tres ciudades "elime", fundadas por un núcleo étnico procedente de la Frigia Pontica, que conservará durante mucho tiempo sus propias tradiciones culturales y su lengua, incluso cuando usó un alfabeto griego derivado de la colonia de Selinunte. Denominados por los griegos de Sicilia "élimos", es decir "los del panizo", debido al uso alimenticio de este cereal considerado de tercer orden tras el trigo y la cebada. Los habitantes de este área mantuvieron intensos contactos con el mundo griego, en especial en el siglo V a.C., hasta el punto que la capital, Segesta, se alió con Atenas contra Siracusa. Entella parece haber gozado de autonomía política gracias a las buenas relaciones con los fenicios de Sicilia, primero, y con los cartagineses después. La primera mención histórica se debe a Diodoro Sículo que dice que en el 404 a.C. los mercenarios campanos que habían luchado en el ejército cartaginés, fueron admitidos en la ciudad como amigos, pero luego se rebelaron contra sus habitantes y mataron a todos los hombres, y se quedaron con las mujeres, gobernando durante bastantes años. Durante las guerras de Dionisio I con los cartagineses, los mercenarios estuvieron junto a estos y aún eran sus aliados en el 396 a.C., cuando no más de cinco ciudades en toda la isla escapaban al dominio de Dionisio de Siracusa, el cual finalmente la conquistó en el 368 a.C.. La ciudad fue gobernada por los campanos, ahora enemigos de los cartagineses, que en el 345 a.C. asolaron su territorio y bloquearon la ciudad hasta que la conquistaron algún tiempo después. Fue reconquistada por Timoleón que restauró la independencia. No participó en la primera guerra púnica. Después pasó a Roma con el resto de la isla, en la segunda guerra púnica y fue municipio romano, donde se producía mucho vino y moscatel. Sufrió como otras ciudades las exacciones de Verres. Plinio el Viejo la menciona como una ciudad estipendiaria. Claudio Ptolomeo la nombra sin dar el rango. Ya no vuelve a aparecer en otros autores, pero siguió existiendo hasta el final de la Edad Media (siglo XIII). Algunos decretos de bronce de Entella, del período de Agatocles (finales del siglo IV a.C.), hallados en excavaciones clandestinas durante los años 60, han permitido conocer datos muy valiosos sobre los acontecimientos de la ciudad, sobre sus alianzas, sobre sus ordenaciones, sobre su calendario y sobre algunos de sus edificios, entre los que había un templo de Hestia, un teatro y un buleuterio. Las prospecciones arqueológicas, han descubierto hasta el presente la fase helenística (ss. IV -III a.C.) y la fase árabo-normanda, de la que quedan dos castillos y una necrópolis musulmana, la primera descubierta en Sicilia. Entre los edificios helenísticos cabe destacar un gran depósito público de mercancías y víveres. El entorno amurallado arcaico, sobre el que se elevó el helenístico, rodea un área de casi cuarenta hectáreas, a la que se accedía a través de las dos únicas puertas del lado norte. La muralla contribuía a hacer de Entella, defendida en varios puntos por elevados picos rocosos, una ciudad particularmente segura. En la vertiente oriental de una colina de Rocca d'Entella que declina hacia el norte, formando un acceso natural a la ciudad antigua y después fortificado con una puerta del entorno amurallado, se ha descubierto todo un edificio público de edad hetenística. El edificio, construido después de mediados del siglo IV a.C., se incendió en la parte septentrional durante los primeros decenios del siglo III. Al sudeste del edificio se ha descubierto una mina de yeso, de la que se extrajeron los materiales para la construcción del mismo. En los cimientos de un muro perimétrico se ha hallado un pequeño núcleo de objetos votivos colocados como ofrenda para propiciar la buena marcha de las obras del complejo. Las monedas llevan la leyenda Entellinon y Entellas. )o()o( Los decretos de Entella )o( En los años 70, excavadores clandestinos ayudados con un detector de metales descubrieron un excepcional patrimonio documental de la ciudad, consistente en una serie de decretos emitidos en Entella en la edad agatoclea, verosímilmente entre el 312 y el 306 a.C.. Entre los decretos conocidos hasta ahora (en total nueve), uno, el III, pertenece a otra ciudad, aún no descubierta en Sicilia: Nacona. Se trata de textos destinados a ser expuestos al público en el buleuterios (los decretos IV, V, VII, VIII, IX) y en el templo de Hestia (los decretos I, II y VI). La presencia del decreto de Nacona entre ellos, refuerza la hipótesis de que los decretos no fueron nunca expuestos, sino que permanecieron en el taller del artesano del bronce hasta la fecha de su hallazgo. El rápido e imprevisto regreso de los cartagineses a la ciudad, no permitió la exposición de los decretos en los que se agradecía a varias ciudades de Sicilia la ayuda prestada en diversas ocasiones (por ejemplo, en las guerras contra los cartagineeses). Escritos en el dialecto griego dórico de Sicilia, desde el punto de vista lingüístíco, representan el mayor patrimonio disponible en la actualidad para el estudio de este dialecto. Además de demostrar las relaciones de la ciudad con Segesta, Enna, Assoro, Gela, Erbita, Petra, Makella, Schera y Cutattara, los decretos contienen un topónimo hasta ahora desconocido: Cutattara. En los decretos emergen algunas instituciones de Entella como el arcontado y el hieromnemonato; el calendario de la ciudad; el papel que tenía la asamblea popular; la historia de una grave carestía en la que la tanto la ciudad como las personas privadas ofrecieron su ayuda; la presencia de un representante de Agatocles en la ciudad; la antroponimia hosca y ruda de los habitantes. No son menos importantes los datos urbanísticos que indican en la Entella de la época helenística, la presencia de un teatro, del templo de Hestia y de un buleuterios. En Palermo tan sólo se conserva el decreto IX, el resto ha debido caer en manos de coleccionistas extranjeros. )o( MITOLOGÍA.- La leyenda dice que fue fundada por los troyanos, dirigidos por Acestes, que le dio el nombre de su mujer, Entella. Virgilio dice que fue fundada por el héroe epónimo Entello, amigo y camarada de Acestes.
 
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