Hiperbórea

Groenlandia, Islandia y las islas de Spitzberg serían los vestigios geológicos de ese fabuloso continente hiperboreal, que disfrutaba de un clima tropical, con una vegetación extraordinaria. Los importantes yacimientos de carbón fósil bajo el hielo de estas islas, demuestran que allí creció antaño una exuberante vegetación. Irónicamente, Groenlandia significa literalmente, "verde tierra", una prueba más de que tuvo un clima que permitía la vegetación, algo que hoy es imposible al estar cubierta de hielos. Esta civilización debió florecer hace más de 60.000 años durante el último período interglacial. Cuando las alteraciones climáticas la fueron convirtiendo en una región inhóspita, en un proceso gradual que debió llevar siglos, sus habitantes emigraron hacia el sur poblando las diversas regiones del planeta. En el siglo XVI, el francés Guillaume Postel, afirmaba que el Paraíso se encontraba bajo los hielos del ártico. En la tradición germánica el edén nórdico se llama Asgard que fue asolado por cataclismos de nieve, viento y hielo, que denominaron Ragnarök, el "ocaso de los dioses". Los griegos conservaron el recuerdo de esta "Tierra del Sol Eterno" que se extendía "más allá del dios Bóreas", señor del frío y de las tempestades. Piteas de Marsella, intrépido navegante y renombrado sabio, en el siglo V a.C., llegó a una tierra que toca el círculo ártico. Los habitantes de esas islas le declararon que si navegaba un día entero hacia el norte, encontraría "el mar sólido". Aquella isla a donde había arribado Piteas se llamaba Thule y las noches duraban casi 24 horas en el período del solsticio de verano, y todo lo contrarío ocurría en el solsticio de invierno. Se supone que Thule era la actual Islandia, donde vivían aún en plena época clásica griega, un pueblo de raza blanca emparentado con los helenos. El historiador griego Diodoro de Sicilia los llama hiperbóreos y les asigna como dominio una isla de "una extension igual a la de Sicilia", lo cual puede aplicarse perfectamente a Islandia. Y dice: "El suelo de esta isla es excelente, y tan noble por su fertilidad que produce dos cosechas al año". También escribió que allí nació Latona o Leto, la madre de Artemisa y Apolo, motivo que sus habitantes veneran particularmente a Apolo. Su ciudad está consagrada al dios Apolo y el gobierno de Hiperbórea está a cargo de reyes llamados Boréadas, los descendientes y sucesores de Bóreas. Éste, era el dios de los vientos del norte, hijo del titan Astreo y de la diosa Aurora. Plutarco, otro historiador griego, escribió el relato de un extranjero procedente de la misteriosa isla de Ogigia, que tal vez era otro nombre para Hiperbórea. Según cuenta, el hombre había permanecido 30 años en la isla con las funciones de sacerdote del dios Saturno. En ese cargo había descubierto unos rollos sagrados que se salvaron de la destrucción de la primera ciudad de la isla, y que habían permanecido largo tiempo enterrados en un escondite subterráneo. Plutarco nos hace observar que en Ogigia, el sol es visible veinticuatro horas durante los días más largos. Esta característica es aplicable con toda exactitud a Islandia. Sila, uno de sus personajes, comenta que esta gran isla está situada a cinco días de navegación de Reino Unido, y donde el sol no desaparece del horizonte más que una hora o menos durante treinta días. Demetrio de Tarso, según cita Plutarco, indicaba que "los insulares eran poco numerosos, pero los bretones los consideraban a todos sagrados e inviolables". En la Antigüedad, esta región del océano Ártico era conocida como la "Tierra Sagrada". La Isla de Ogigia, de Elixoia, o de Thule, también llamada la "isla de los cuatro maestros". Homero menciona a la isla de Ogigia, donde Ulises vivió durante siete años y la sitúa en el norte. Estaba gobernada por la reina Calipso, otra hija de Atlas. Los habitantes eran seres de blancura de nácar, casi traslúcidos y sus mujeres eran de una belleza y un ingenio por encima de lo humano. Los celtas consideraban a los habitantes de la isla de Thule como seres sagrados, de raza blanca que poseían temibles conocimientos mágicos. Esta semejanza de nombres se debe a la costumbre de bautizar una región o ciudad con el nombre del centro originario, constituyendo otras regiones a imagen y semejanza del primero. La Thule hiperbórea constituiría el centro primordial de la humanidad. Para algunos atlantólogos, los nombres de Atlántida y de Hiperbórea serían sinónimos, tal como sostuvo el cientifico Bailly en el siglo XVIII, que situó a la Atlántida de Platón en las regiones árticas. Para otros investigadores como B.G. Tilak, amigo y colaborador de Gandhi, que escribió en 1.903 el libro La Patria Ártica de los Vedas, los arios no fueron autóctonos de Europa o del Asia Central, sino que tuvieron su origen cerca del actual Polo Norte, en la era paleolítica. Sostuvo esto basándose en el Avesta y en los Vedas, los más antiguos libros sagrados de la humanidad. Los arios, emigraron de su patria hacia el sur debido a terribles cambios climáticos. Evidentemente, cuando cambió el eje de rotación de la Tierra, los polos se desplazaron de lugar y el clima se tornó hostil. La maravillosa Hiperbórea se hizo inhabitable, quedando completamente cubierta por glaciares. De los hiperbóreos, muy pocos salvaron la vida, principalmente hubo sobrevivientes mujeres que lograron huir por un túnel secreto que llegaba hasta el sur de la actual Alemania. Se dice que los hiperbóreos se mezclaron con los humanos comunes dando vástagos de gran belleza y dotados de poderes sobrenaturales, como la precognición o adivinación del futuro y una inteligencia brillante. Diodoro de Sicilia dice que Ferécides de Siros, que vivió hacia el 544 a.C. era descendiente de los hiperbóreos, y fue el maestro que inició a Pitágoras en los misterios y en las matemáticas. Otros hiperbóreos sobrevivientes se establecieron en Islandia y en otras islas más pequeñas, y al parecer consiguieron adaptarse a la glaciación del período cuaternario. Estos hiperbóreos mantuvieron relaciones con los pueblos de la Antigüedad, ya que Thule, la "isla de Saturno" era conocida por los fenicios, cartagineses, griegos y romanos. Hoy podemos decir que es la actual Islandia. Pero, ¿qué sucedió con estos habitantes?. Cuando los monjes irlandeses llegaron a Islandia en el año 795, y luego los vikingos en el año 874, encontraron a la isla absolutamente desierta. La explicación más aceptable a esta desaparición es que una tremenda erupción volcánica o un terremoto aniquilaron a toda la población. El monte Hecla, es el principal volcán de Islandia, mide 1.510 metros de altura y pudo ser el causante de la desaparición de los últimos hiperbóreos, que ante los constantes temblores de tierra que sufre la isla, tal vez emigraron al norte de Europa. Ver, Hiperbóreos, Thule, Elixoia.
 
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