Impar

Una credulidad supersticiosa ha atribuido en todos los tiempos muchas prerrogativas al número impar. A los impares, con exclusión del 13, generalmente se atribuyó buena condición y significado religioso, especialmente al tres (el número perfecto), al siete y al nueve, que era, de los múltiplos del tres, el que poseía mayores virtudes.La antigüedad clásica lo creía con preferencia agradable a la divinidad. Los números pares eran considerados entre los romanos como de mal aguero, porque este número, pudiendo ser dividido en iguales partes, es el símbolo de la mortalidad y la destrucción. Por esta razón, cuando Numa corrigió el año de Rómulo, añadió un día a fin de hacer impares los días de que constaba. Impares eran también las operaciones que prescribía el ritual mágico para las cosas más misteriosas. y era así mismo de una gran consideración en el arte de la adivinación y los augurios. El alquimista Despagnet, en su descripción del Jardín de los sabios, coloca a la entrada una fuente que tiene siete caños. "Es menester, dice, hacer beber en ella al dragón por el número mágico de tres veces siete y se deben buscar en él tres especies de flores, que es necesario que se encuentren para salir bien en la gran obra". El credito de número impar se estableció hasta en la medicina: el año climatérico en la vida humana es un número impar. Entre los días críticos de una enfermedad, los impares dominan siempre, sea por su número, sea por su energía. Ideas populares actuales ligan todavía supersticiones a los impares.
 
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