Imprecaciones

Divinidades llamadas por los latinos "Dirae Deorumirae". Estos no reconocían más que dos, los griegos tres. Se invocaban en los ruegos y los cantos contra los enemigos. Las imprecaciones eran también una especie de excomuniones. Se lanzaban igualmente contra los que violaban algún sepulcro. Había diferentes fórmulas: tales eran por ejemplo. "¡Que con el violador muera el último de su raza! ¡Que se atraiga la indignación de los dioses! ¡Que sea precipitado al Tártaro! ¡Que se halle privado de la sepultura! ¡Que vea desenterrados y dispersos los huesos de los suyos! ¡Que turben su reposo los misterios de Isis! ¡Que él y los suyos se vean en el estado de aquellos manes que ha turbado!". Ver, Dires.
 
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