Iniciados
Eran aquellos que después de varias pruebas eran admitidos en la celebración de los misterios. Desconocemos las obligaciones y formalidades que se exigían de éstos, porque habían hecho del secreto una religión inviolable. Ellos se consideraban en medio de su patria como un pueblo separado por el interés de su culto, y que debían esperarlo todo de la protección de los dioses. Todo lo que se sabe de sus ceremonias consiste en plegarias, perfumes, fumigaciones y en otras prácticas religiosas que constituían un culto determinado que se tributaba a los hombres divinizados. Las ofrendas que principalmente solían presentar en sus altares eran la mirra para Júpiter, el azafrán para Apolo, el incienso para el Sol, aromas para la Luna, semillas de toda especie, excepto habas, para la tierra.

