Telémaco

Telémaco es hijo de Ulises y Penélope, único del matrimonio, por lo menos según los poemas odiseicos. Había nacido poco antes de empezar la guerra de Troya, y no había conocido a su padre. Su leyenda se desarrolla sobre todo en los cuatro libros primeros de la Odisea, que forman lo que a veces se llama la Telemaquia, pero los mitógrafos conocen una serie de aventuras anteriores y posteriores a la narración homérica. Cuando Ulises, que estaba ligado por su juramento, fue requerido a partir para Troya, simuló estar loco y, unciendo un asno y un buey al arado, araba la tierra y la sembraba luego con sal. Palamedes, para probarlo, cogió a Telémaco, niño de tierna edad, y lo puso ante el surco. Ulises detuvo la yunta, mostrando con ello que no estaba tan loco como simulaba. En otra ocasión Telémaco, niño aún, había caído al mar, y lo habían salvado los delfines; por eso Ulises llevaba en el escudo la imagen de un delfín. Los sucesos de la adolescencia y la juventud de Telémaco se relatan en la Odisea. Telémaco creció en la corte de Ítaca, bajo los cuidados de Mentor, el viejo amigo de Ulises. Pero cuando tuvo unos diecisiete años, empezaron las importunaciones de los pretendientes y su saqueo de los bienes de Ulises. Telémaco, sintiéndose ya hombre, trató de alejarlos. Emprendió un viaje para pedir noticias de su padre a Néstor, que había regresado a Pilos, y a Menelao, que se encontraba en Esparta. Durante su visita al palacio de Néstor, fue acogido por Policaste, una de las hijas de éste. En la corte de Menelao se enteró de que el dios Proteo había revelado en otro tiempo a éste que Ulises se hallaba prisionero de Calipso en una isla lejana. Al poco tiempo de su regreso de Ítaca, Telémaco ve llegar a su padre, bajo los rasgos de un extranjero. Su primera entrevista es arreglada por el boyero Eumeo. Viene entonces la conjura contra los pretendientes, seguida de la matanza. A estas aventuras clásicas, los mitógrafos han añadido diversos episodios. La Telegonía (Ver, Telégono) contaba, por ejemplo, que después de la muerte de Ulises a manos de Telégono, éste se casó con Penélope, mientras Telémaco se casaba con Circe. De este matrimonio habría nacido Latino. Otra tradición presentaba como nacida del mismo a Roma, la cual sería en este caso la epónima de Roma. Telémaco habría dado muerte a Circe (Ver, Casífone). Se contaba que después de la matanza de los pretendientes, Ulises llamó a Neoptólemo para juzgar entre él y los parientes de las víctimas. Neoptólemo condenó a Ulises al destierro perpetuo y le sucedió Telémaco. Inversamente, existía otra leyenda según la cual Ulises había sido advertido por un oráculo que desconfiase de su hijo. Entonces había desterrado a Telémaco a Corfú, donde lo tenía custodiado. En realidad, el oráculo se refería a Telégono (Ver), y nada pudo impedir que el destino se cumpliese y que Ulises fuese muerto, accidentalmente, por el hijo que había tenido de Circe. Telémaco asumió entonces el poder en Ítaca. Una tradición totalmente aberrante, sobre la cual no poseemos ningún detalle, contaba que las sirenas habían reconocido a Telémaco y le habían dado muerte para vengarse de Ulises. Telémaco, figura secundaria de la Odisea, no tenía una leyenda bien establecida. Por eso ha servido para las construcciones múltiples de los mitógrafos que han estudiado y "comentado" la leyenda de Ulises. Así, desarrollando el episodio homérico de Telémaco y Policaste, han afirmado la existencia de dos hijos nacidos de su unión: Perséptolis y el propio Homero. De igual manera han imaginado un matrimonio de Telémaco y Nausícaa, del que habría nacido Perséptolis o Ptolíporto. El orador ático Andócides pretendía contar, entre sus lejanos antepasados, a Telémaco y Nausícaa. Aparte estas construcciones tardías, Telémaco ha quedado sobre todo como figura literaria: su piedad y su valor, un tanto ingenuos, eran legendarios, y ello permitió a Fénelon (siglo XVII) desarrollar extensamente la Telemaquia en su célebre novela sin apartarse mucho de la psicología tradicional de su héroe a partir de la Odisea.
 
Volver