Flamen Dialis

El flamen dialis, consagrado al culto de Júpiter en Roma, era uno de los quince flámines creados ya en época muy primitiva y puestos cada uno al servicio de una divinidad. Como sacerdote de Júpiter, se hallaba investido de una gran dignidad y cupaba la primera línea entre los sacerdotes; no cedía la preferencia en los festines sino al Sumo Pontífice y al Rey de los sacrificios. Usaba la silla curul, la ropa real, el anillo de oro, y tenía el derecho de hacerse preceder de un lictor, y en ciertas ocasiones el de quitar las cadenas a los condenados e impedir que se les azotase, cuando casualmente se encontraba en su paso. Se tomaba siempre de su casa el fuego para los sacrificios. Bendecía los ejércitos y hacía los conjuros y los sacrificios contra los enemigos. Su gorro terminaba en un pequeño ramo de olivo, para manifestar que en cualquier parte a que fuera llevaba la paz. Sin embargo, estaba sujeto a leyes. Aulo Gelio las ha conservado: )o( Le estaba prohibido ir a caballo. )o( El ver un ejército fuera de la ciudad o bien formado en batalla: por esta razón no era jamás elegido cónsul cuando estos magistrados mandaban los ejércitos. )o( No le estaba permitido hacer juramento )o( No podía servirse sino de una especie de anillo horadado de diferente manera. )o( A nadie se lepermitía sacar fuego de la casa de este sacerdote, excepto para encender el fuego sagrado. )o( Si algún hombre atado entraba en su casa, era menester quitarle las cuerdas, hacerlas subir por el patio inferior de su casa hasta el tejado y arrojarlas desde allí a la calle. )o( No podía traer ningún nudo ni en su gorro sacerdotal, ni en su cintura, ni en otra parte. )o( Si alguno, llevándole a azotar, se arrojaba a sus pies para pedirle el perdón, era un crimen azotarle aquel día. )o( No estaba permitido sino a un hombre libre cortar los cabellos a este sacerdote. )o( No le estaba permitido tocar una cabra, ni carne cruda, ni hiedra, ni habas, ni aun proferir el nombre de una de estas cosas. )o( Le estaba prohibido cortar los tallos de la vid que se elevaban demasiado. )o( Los pies de la cama en que se acostaba debían estar bañados con cieno líquido. No podía acostarse tres noches seguidas en otra cama y estaba prohibido a cualquier otro dormir en la suya, al pie del cual no era menester poner un haz de alabardas o de hierro. )o( El que cortaba sus cabellos o sus uñas debía enterrar los restos bajo una encina verde. )o( Todos los días eran festivos para el flamen dialis. No le era permitido salir al aire sin su gorro sacerdotal, aunque podía quitárselo en su casa por comodidad: esto le había sido concedido poco tiempo después, dice Sabino, por los pontífices que le habían hecho también gracia sobre otros puntos y le habían dispensado de algunas ceremonias. )o( No le estaba permitido tocar la harina fermentada o con levadura. )o( No podía quitarse su túnica interior sino en un paraje cubierto, para no quedar desnudo debajo del cielo, y a los ojos de Júpiter. )o( En los festines, nadie tenía asiento delante del flamen dialis, salvo el rey de los sacrificios. )o( Si moría su mujer, perdía la dignidad de flamen. )o( No podía divorciarse de su mujer, y sólo la muerte podía separarlos. )o( Le estaba prohibido entrar en un lugar donde hubiese habido una hoguera para quemar los muertos. )o( Tampoco le estaba permitido tocar un cadáver, pero podía sin embargo acompañar al muerto. )o( Ver, Flámines, Sacerdotes romanos, Flamen, Sacerdotes.
 
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