Envidia
Los griegos la habían divinizado. Los romanos la hicieron diosa e hija de la Noche. La comparaban a la anguila, pues estaban en la creencia que este pez tiene envidia de los demás. El nombre Envidia significa el que no ve con buen ojo. Los griegos le daban también el nombre de mal ojo; y para librar a sus hijos de las influencias de este genio, tomaban con el dedo el cieno que había en el fondo de los baños y señalaban sus tiernas frentes. Esta superstición permanece aún entre los griegos modernos, los cuales temen a la Envidia o mal ojo. Aun hoy día como en tiempos de Teócrito y de Plinio, el mejor medio para desviar el ojo de la Envidia, es escupir su seno. Se representa esta deidad bajo la forma de un viejo espectro femenino, con la cabeza ceñida de culebras, los ojos fieros y hundidos, el color lívido,una flaqueza horrible, con las serpientes en las manos y otra que le roe el seno. Algunas veces se pone a su lado una hidra de siete cabezas. La Envidia es un monstruo que el más brillante mérito no puede ahogar. Se la pinta también despedazando un corazón y con un
perro a su lado. Uno de los principales empleos de la Envidia era el servir de guía a la Calumnia. De este modo la pintó Apeles. Ver, Ptono, Némesis.

