Biblos

o Biblus o Byblos o Biblo o Byblus. Fue una de las ciudades fenicias más importantes durante varios milenios. Biblus romana, llamada por los hebreos Gebal y Gubla en los textos cuneiformes. Aparece como Kebny en los registros jeroglíficos egipcios que se remontan a la Dinastía IV. Actual Djebeil, localidad situada en una colina sobre un altozano frente al mar, a 30 km al norte de la actual Beirut. Tal vez de ahí derive su primitivo nombre: Gablu "montaña". Una leyenda hace a Biblos la ciudad más antigua del mundo, fundada por el propio El, el gran dios semita identificado con Cronos, el padre de Zeus. Con sus dos excelentes puertos, pronto se transformó en un centro comercial de primer orden entre Egipto, los reinos de Mesopotamia y el imperio hitita. Fue igualmente un centro artístico y religioso destacado y allí se originó (probablemente para facilitar las transacciones económicas) el alfabeto fenicio, del que deriva el alfabeto griego y otros alfabetos occidentales. Durante el período neolítico, Biblos presenta algunas afinidades culturales con la región de Anatolia. A comienzos del VI milenio se fabricaron ídolos torpemente representados en piedra; ojos ovalados la nariz y la boca señalados. Los cuencos de cerámica se estampillaban con conchas de mar. Estas piezas denotan influjos artísticos de las cerámicas de Hassuna y de Susa. Durante todo el Neolítico Biblos incineró sus muertos. La ciudad de Biblos estaba ya habitada en el IV milenio a.C. y ocupaba una extensión considerable de terreno. Las casas fueron primero de planta circular y después rectangulares. Fuera del poblado se encontraba la necrópolis, con los muertos ahora depositados en jarras. Al final de este período, que se extiende del 3.500 al 3.200, los alfareros de Biblos utilizaban ya el torno (algunos vasos son de gran originalidad). Durante el IV milenio el arte de Biblos ofrece ciertos paralelos con el de Susa. Durante esta etapa se usó mucho la plata y poco el cobre. El período preurbano comprende desde los años 3.200 al 2.900, aproximadamente. En esta época se estabilizó la región, asentándose los acadios en el centro de Mesopotamia, los amorritas en el interior de Siria y los cananeos (los futuros fenicios) en la costa, desde el río Orontes hasta el Monte Carmelo. A comienzos de la Edad del Bronce, Biblos alcanzó cierta preponderancia. Las casas de planta rectangular antes diseminadas, se agruparon. Se generalizó ahora el torno de alfarero, y hay una continuidad en la cerámica con incisiones a abase de sellos (de influencia de Mesopotamia, aunque la decoración era indígena). Los temas decorativos más comunes sobre jarras o cilindros, son ciervos levantados sobre sus patas traseras delante de una planta, o un león atacando a un toro. En este período el agua desempeñaba un papel importante en la regiosidad de Biblos, por lo que se construyó un santuario junto a una fuente. Este santuario fue ocupado con el tiempo por el templo de Baalat Gebal o Ba'alat Gubal, la "señora de Biblos". Biblos se convirtió en una verdadera ciudad entre los años 2.900 y 2.800 aproximadamente. A partir de ese momento Biblos es una ciudad amurallada, con contrafuertes rectangulares de cuatro metros de ancho (se conserva una puerta en la muralla de esta época). Según la leyenda, esta muralla fue construida por el propio dios El, que se había sublevado contra su padre Baal Shamín. Estaba fabricada totalmente de piedra, en tanto que las de Mesopotamia eran de ladrillos. Al puerto, situado al norte, se accedía mediante una poterna, como en Ugarit. Egipto estableció buenas relaciones con Biblos al final de la Dinastía II. Estas relaciones fueron una constante, debido a que los egipcios necesitaban madera de buena calidad, ya que la palmera no es apta para la construcción. Egipto enviaba periódicamente exvotos al templo de Baalat Gebal (que los egipcios identificaron con Isis Hathor, y los semitas con Astarté), exvotos que se continuaron enviando hasta la Dinastía VI, el año 2.350. A este templo enviaron sus ofrendas los faraones constructores de las grandes pirámides de Queops y Micerino. A partir del III milenio los artesanos fenicios produjeron sus primeras manifestaciones artísticas en forma de ciertas ofrendas, como los vasos zoomorfos, que poseen ya las primeras características del arte fenicio, como son el esquematismo de la figura animal y el poco cuidado en representar la anatomía. Ahora alcanzaría el templo de Baalat Gebal una gran importancia en la vida religiosa de la ciudad. En el lado este del área sagrada se construyó un segundo templo, sobre el que más tarde se levantó otro dedicado al dios de la guerra. Un tercer templo existió al sur del santuario de Baalat. La vida religiosa de Biblos se centraba en estos templos, cuya importancia política, económica, social y artística era grande, como en todas las ciudades importantes del Oriente Antiguo, y ss. después en los grandes santuarios de Grecia: Olimpia, Delos, Delfos, etc. En torno al año 2.300 a.C. los amorritas incendiaron la ciudad, que fue inmediatamente reconstruida. En estos años, la nobleza biblita prefería vivir en residencias aisladas, que generalmente consistían en una única habitación. Poco después, Biblos sufrió una segunda destrucción, a la que siguió un período de gran prosperidad del reino amorrita, que intensificaron las relaciones con Egipto. Los reyes amorritas de Biblos utilizaron los títulos de los faraones del Imperio Medio; uno de ellos indica que Biblos se encontraba bajo la dependencia económica, política y cultural de Egipto, como lo estuvo a lo largo de su historia. Se conocen las tumbas-hipogeo de cuatro reyes, entre ellas la de lbshemuabi, contemporáneo de Amenofis IV y la de Inten o Yantin, coetáneo de Neferhotep, faraón de la Dinastía XIII. Estas tumbas imitan las mastabas de Egipto. Frecuentemente se depositaba en ellas objetos egipcios, como vasos, balsamarios y cofres. Los sarcófagos son macizos y no están decorados con relieves, como lo está el famoso sarcófago de Ahiram de Biblos, datado en el siglo XIII a.C., con inscripción fechada en el siglo X a.C., decorado con escenas: el rey recibe a su hijo y a una procesión de cuatro portadores de ofrendas, plañideras sobre prótomos de leones y a Ahiram y a su hijo Thobaal sobre la cubierta entre leones. Contemporáneo de las tumbas es un templo en forma de L, de arquitectura muy sencilla y que sigue concepciones típicas semíticas. El recinto sagrado es de planta rectangular. Al segundo milenio pertenece el barrio cananeo próximo al templo, que se conserva en buenas condiciones. En el centro de la ciudad había un gran pozo, muy semejante al de Meggido. Uno de los santuarios más famosos de Biblos es el llamado Templo de los Obeliscos, reconstruido sobre el templo del III milenio. La entrada al recinto sagrado se hacía por el lado este. Se pasaba a través de ella a un patio de planta irregular, rodeado por un muro con tres puertas. Una antecámara de planta rectangular conducía a dos zonas del santuario. Una de ellas era un patio en el que se depositaron 30 estelas con forma de obelisco. Una de ellas estaba dedicada por el rey Abi-Shemu al dios egipcio Herished Re. En el centro del patio había una cella a cielo abierto precedida de una antecella. En el centro de la cella se levantó un gran betilo. Los elementos de culto eran dos pequeños tabernáculos, una piscina y una mesa para las ofrendas. El betilo en el centro del atrio al aire libre se vuelve a encontrar muchos ss. después, en monedas romanas de época imperial que representan el santuario de Biblos. Los fenicios extendieron el betilo por todas las áreas del Mediterráneo sometidas a su influencia. Se les representa generalmente en número de tres por todo el Mediterráneo, como en la estela doble con tríada de betilos coronados por símbolos solares y por la imagen de Tanit datada en los ss. IV-III a.C., hallada en Cartago. Otras estelas sólo llevan esculpido uno, como la de Nora (ss. VI-V a. J.C). La disposición del Templo de los Obeliscos tiene precedentes en el templo de Neouserra, donde también se veneraba un gran betilo, que significa casa de El, beit-El, que era un símbolo solar. Delante del gran betilo del Templo de los Obeliscos se encontraban pequeñas piscinas, destinadas a recibir ofrendas de líquidos. Precisamente en la citada estela de Ugarit, a El se le ofrece una ofrenda de líquidos. Además de las piscinas, dos grandes jarras contenían el agua limpia y el agua usada. En el templo de Biblos son importantes las ofrendas depositadas dentro de jarras. Ya en el templo de la diosa Balaat se hacían ofrendas de joyas, estatuillas votivas y de otros objetos. En el Templo de los Obeliscos las armas de gran tamaño se colocaban en el interior de jarros ovoides de considerables dimensiones, y las estatuillas de bronce en jarros pequeños. Entre las figurillas de bronce destaca un grupo de varones de pie con los brazos caídos a lo largo del cuerpo, con la cabeza cubierta por el bonete cónico o lebbade; estaban recubiertas por láminas de oro. Isaías (30,22), en el siglo VIII a.C., menciona ídolos recubiertos de oro. Una pieza de este tipo apareció en Cádiz, y representa al dios egipcio Ptath (siglo VI a.C.). Estos exvotos egipcios de Biblos son un lejano precedente para los exvotos de época arcaica de los santuarios griegos, latinos, etruscos e iberos, que indican el mismo tipo de religiosidad. Entre ellos cabe recordar algunos, como una estatua del dios Bes con cabeza de león, dios egipcio que introdujeron los fenicios en Occidente, representado por primera vez en las urnas egipcias de alabastro de Sexi (Almuñecar), en torno al 672 a.C., y las estatuillas que representan monos o hipopótamos. Los exvotos más valiosos del Templo de los Obeliscos son los puñales de oro, donde el arte fenicio alcanza cotas más elevadas. Estos puñales van decorados con escenas. Muchos ss. después, en el santuario de Olimpia se ofrecen, como exvoto a Zeus, armas y toda la panoplia del guerrero griego. Los ritos del templo de Biblos son un lejano precedente de este tipo de religiosidad. En la vaina de uno de ellos se esculpieron dos hombres, rodilla en tierra, delante de un rey a caballo. En un mango figura Reshef, dios de la guerra, colocado de pie, con características egipcias, pero con gorro fenicio. A él debió ser consagrado el templo al dios de la guerra de Biblos. Es el dios representado en una estela fechada en el Imperio Nuevo (1552-1069), hoy en el Instituto Oriental de Chicago. Otro panel lo decoraron con dos ciervos afrontados, tema muy del gusto de los artesanos mesopotámicos. De origen mesopotámico son igualmente las hachas semicirculares. A veces las escenas de estos puñales son muy importantes, como las que representan a Gilgamesh y Enkidu, mito que introdujeron en el Occidente los fenicios, esculpido en algunos relieves de Pozo Moro (Albacete). Una segunda pieza representa la ofrenda a una divinidad entronizada. Estas piezas están labradas en oro. El dato artístico más interesante es que las figuras y otros motivos decorativos están contorneadas con granos diminutos. El granulado lo usaron los artesanos fenicios en estos exvotos del Templo de los Obeliscos, fechados en los ss. XIX-XVIII a.C.. Todos estos objetos votivos, en número de más de 1300, han aparecido en la base de mampostería, o dentro de jarras, debajo del suelo del Templo. La invasión hacia 1.750 a.C. de los hicsos, pueblo semita originario del norte de Mesopotamia, arrasó algunos barrios de la ciudad, pero la prosperidad continuó, como lo prueba el hecho de la construcción de una nueva muralla en esta época. Desde el siglo XVI al XIII a.C.. BibIos perteneció al Imperio Egipcio, pero han quedado pocos restos de este período. De esta época se conserva un recuerdo en piedra: la inscripción que cita a Ramsés II (1289-1224). En este período se fecha la tumba II, y en el siglo XIII, o quizás mejor en el X a.C., el citado sarcófago de Ahiram de Biblos. La opinión más extendida es la primera hipótesis, que hace a Ahiram de Biblos contemporáneo de Moisés, aunque es más probable que lo fuera de David, que vivió en torno al año 1000. En este caso sería su sarcófago el precursor inmediato de los artesanos biblitas que, junto con los albañiles de Hirán de Tiro, trabajan en la construcción del Templo de Salomón. Biblos fue arrasado por la invasión de los Pueblos del Mar, gentes que poco antes del gobierno de Ramsés III demolieron en cadena varias ciudades del Mediterráneo oriental, provocando la finalización de la Edad del Bronce en estas regiones hacia el 1200 a.C.. Con motivo de esta invasión se destruyen los palacios micénicos, el Imperio Hitita, Tarso de CiIicia, Ugarit, Chipre y el interior del territorio de Alalakh o Karquemish. En Biblos desaparecieron los últimos edificios con motivo de esta invasión, e incluso se desconocen los nombres de los reyes que gobernaron la ciudad entre los ss. X-VIII a.C.. Eli-BaaI dedicó una estatua del faraón Osorkón I en torno al 950 a.C.. Esta dedicación es una prueba del mantenimiento de unas buenas relaciones con Egipto. A finales de la Edad del Bronce se produce un desarrollo del artesanado en Biblos, aunque está documentado varios ss. antes, ya que con una base agrícola y pastoril, sin grandes márgenes de ganancia, la economía de los centros palatinos de Siria y Palestina se basó en el artesanado, principalmente en las poblaciones de la costa, como Biblos, Tiro, Alepo y Karquemish. Biblos fue un importante mercado de madera a lo largo de su historia, obtenida de los famosos cedros del Líbano. Los testimonios de este mercado son muy antiguos. El rey asirio Tiglat-Pileser I, en su crónica, puntualiza expresamente: "... después me he dirigido al Líbano. He traído y he cortado troncos de cedro para los templos de Anu y Adad, los grandes dioses, mis señores". Hacia el año 1100 a.C., un funcionario del templo de Amón en Karnak, de nombre Wen-Amón, fue enviado a la ciudad de Biblos para comprar madera para construir la barca ceremonial del dios Amón-Ra. El relato proporciona algunos datos interesantes, como que el padre y el abuelo del protagonista habían realizado ya antes estos viajes con el fin de obtener madera. El precio a pagar por la madera eran seis naves egipcias cargadas de mercancías, que desembarcaron en los almacenes reales de Biblos. Estas mercancías consistían en objetos de oro y plata, vestidos de lino reales, lino bueno cosechado en el Alto Egipto, papiro refinado, pieles de vaca, cuerdas, sacos de lentejas y canastas de pescado. El número de troncos desbastados que compró Wen-Amón fue de siete. En época de Salomón (siglo X) se hacía en Israel un gran consumo de cedros del Líbano para el levantamiento del templo y de los palacios. En un relieve de Karnak de tiempos del faraón Seti I, está representado gráficamente el corte de los cedros del Líbano y el transporte por mar sobre barcos fenicios; en otro relieve, de época del rey asirio Sargón II procedente de Khorsabad, se ve que los transportan arrastrándolos por el agua. Las intensas relaciones que siempre mantuvo Egipto con Biblos se explican por la necesidad que aquel tenía de madera para la construcción de objetos sagrados y de edificios. A finales del siglo VI, en tiempos de Darío I, Biblos quedo incorporada al Imperio Persa de los Aqueménidas, cuyo gobierno se caracterizó siempre por conceder una gran libertad a sus súbditos. Durante los años de gobierno persa se transformó el templo de Baalat y la ciudad alcanzó una gran actividad comercial. De la diosa Baalat entronizada y con peinado de lsis-Hathor se conserva una imagen siluetada sobre una estela de Biblos fechada en el siglo IV a.C., que ofrece una ofrenda el rey Yehawmilk. De esta época se conserva también un templo del que se conoce bien la planta y parte del alzado, y una fortaleza datada en el siglo V-IV a.C., de planta rectangular con prótomos de león empotrados en los muros, probablemente de carácter apotropaico. Biblos fue incorporada a su gigantesco imperio por Alejandro Magno, imperio que abarcaba desde el Indo al Danubio, coincidiendo en extensión con el de Darío I. La ciudad fue conquistada poco después de la batalla de lssos (333), cuando el rey macedón se apoderó un año después de Siria y Palestina. Biblos no ofreció ninguna resistencia, como hicieron Tiro y Gaza en el 332. Ahora se convirtió en un centro importante de culto a Adonis, el dios de la vegetación, que con el nombre de Tamuz fue venerado desde hacia ss. en Sumer y Acad. Adonis es el nombre que le dieron los griegos, y con él pasó a Grecia, donde fue muy venerado durante la Guerra del Peloponeso (según el cómico Aristófanes) por los reyes atenienses. Sus rituales, que no eran muy bien vistos en Atenas, los discute Aristófanes en sus obras Lisístrata, y en otra, hoy perdida, que se titulaba Adoniazousai; Menandro, en su comedia La Samia, habló de la popularidad de sus fiestas en Atenas a principios de la época helenística. Adonis recibió culto hasta en el propio Templo de Jerusalén, según el profeta hebreo Ezequiel (8.14), que escribió su obra hacia el 593. Los fenicios trajeron su culto a Hispalis, fundación fenicia, cuyo culto se celebró en época de Diocleciano siguiendo un ritual antiquísimo. Con motivo de la celebración de este culto fueron martirizadas Justa y Rufina en el año 287. El culto a Adonis se introdujo en Biblos en época helenística en el santuario de Baalat, y se extendió mucho, como lo prueban la descripción de las Adonias en Alejandría, que tenían lugar en el mismo palacio de los Ptolomeos, inmortalizadas por el gran poeta bucólico Teócrito de Siracusa a comienzo del helenismo en "Las siracusanas de Adonis" y el canto lúgubre por la muerte del lírico Bión de Siracusa, hacia el año 100 a.C. En época helenística y durante el Imperio Romano el santuario de Baalat se convirtió en un lugar de peregrinación de gran prestigio en todo el Oriente para venerar a Adonis. Los romanos reorganizaron el urbanismo de Biblos. El templo de Baalat se transformó ahora en un doble templo. Dos grandes colosos de tipo egipcio pobremente trabajados custodiaban una de las entradas al recinto sagrado. Se remodeló el puerto y se construyó un pequeño teatro en el siglo III, en una época de decadencia del teatro clásico en todo el Imperio Romano. Bajo el Imperio Bizantino Biblos mantuvo la prosperidad, y fue una diócesis cristiana. Su lenta decadencia fue motivada primero por la invasión sasánida en el siglo VI, y después por la conquista árabe en el siglo siguiente. Los cruzados dominaron Biblos entre los años 1104 y 1266, construyéndose durante esta época una iglesia románica, un castillo y nuevas murallas. Habitantes, giblitas. Hoy, Biblos es una pequeña ciudad llamada Djebeil o Jubayl, Líbano.
 
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