Pella

o Pela. Ciudad que se encuentra en la llanura central de la región de Macedonia, en la actual Grecia. Situada al oeste del río Axios, entre éste y el Lidias, a unos 40 km al noroeste de Terme y a unos 10 km al norte del golfo Termeo. Estaba sobre una colina que dominaba en la antigüedad un lago cenagoso: esta ciudad de población mixta greco-bárbara pasó a estar bajo el control de los reyes teménidas a principios del siglo V a.C., pero no salió de la oscuridad hasta que se convirtió en su residencia habitual, en una época en la que el reino estaba en plena expansión bajo dependencia de los tracios y de la Liga Calcídica. Se convirtió en la capital del Reino de Macedonia a principios del siglo IV a.C. sustituyendo a Egas y conservó esta categoría en el período helenístico, bajo el reinado de los Antigónidas. Las primeras menciones de la ciudad se hallan en Heródoto a propósito de la campaña de Jerjes II y en Tucídides a propósito de la expansión macedonia y de la guerra con Sitalces, rey de los tracios odrisios. Los orígenes de la ciudad son oscuros, así como la fecha precisa de su incorporación al Reino de Macedonia: la epigrafía local sugiere que Pella, en el siglo V a.C., era un establecimiento mixto greco-bárbaro, y como él existían varios en la llanura central macedonia alrededor del golfo Termaico. Una inscripción funeraria de la primera mitad del siglo V a.C. gravada en caracteres jónicos por un tal Ortágoras o Pitágoras, hijo de Aristócrates y de Aristóbulo, constituye un indicio que prueba que esta población era de origen jonio. Pella habría sido conquistada por los teménidas hacia los años 510/505 a.C.. Pero es factible que mantuviera una cierta autonomía hasta la mitad del siglo V a.C., como también fue probablemente el caso de la vecina ciudad de Ichnai, que continuó acuñando su propia moneda hasta 480 a.C.. Con toda probabilidad poseía también sus propias instituciones cívicas. Para Jenofonte, era al principio del siglo IV a.C., la ciudad más grande de Macedonia. El rey Arquelao o más probablemente Amintas III, quien un poco antes de esta época la hizo capital del reino y atrajo a renombrados artistas griegos, como el pintor Zeuxis, el poeta Timoteo de Mileto y, especialmente al trágico Eurípides, cuyos días terminaron en Pella. Allí escribió e hizo representar su tragedia Arquelao. Este cambio de estatus político vino acompañado del asentamiento de colonos macedonios y un cambio notable de la demografía que es perceptible en la epigrafía: la onomástica se vió modificada, con una mayor variedad de nombres y con menos influencia jónica. Los nombres macedonios fueron usados junto con otros de origen heleno. La decisión de Amintas III de hacer de Pella su capital se puede explicar por la necesidad de controlar mejor los nuevos territorios del reino, las antiguas ciudades griegas siempre dispuestas a rebelarse bajo la influencia de la vecina Liga Calcídica. La misma Pella se levantó en el año 383 a.C.. Fue el hijo de Amintas III, Filipo II, quien se crió en el nuevo palacio de Pella, el que consiguió la integración de estos territorios dentro del reino. Contrariamente a la exageración oratoria de Demóstenes, el gran enemigo ateniense del rey, Pella no tenía nada del poblado que fue, aunque no alcanzase la importancia demográfica de Atenas. El reino de Antígono II Gonatas representó probablemente el apogeo de la ciudad ya que de esta época datan la mayor parte de los restos encontrados. Polibio y Tito Livio la mencionaron en muchas de sus obras, tanto como capital de Filipo V como de Perseo durante las Guerras Macedónicas. La única descripción de la ciudad que se conoce actualmente fue escrita por Tito Livio a propósito de la visita que hizo el general romano Lucio Emilio Paulo a la ciudad tras vencer a Perseo en la batalla de Pidna en 168 a.C., siendo la ciudad saqueada por los romanos. Entró entonces en un largo declive del que ni una refundación colonial bajo Augusto consiguió hacerla resurgir. Como capital del reino macedonio, Pella fue el lugar de residencia habitual del rey, quien tenía allí su palacio. Otros edificios de la ciudad macedonia eran el santuario de Heracles, lugar de reunión del Consejo de Macedonia (el Sinedrion) y también del bouleuterión, donde se reunía la boulé, el consejo griego. También fue el lugar de reunión del ejército macedonio durante la fiesta primaveral de las Xandika, durante la cual tenía lugar una ceremonia de depuración que fue descrita por Tito Livio. Sin embargo Pella poseía también sus propias instituciones cívicas incluso después de convertirse en capital de Macedonia. En ella había dos politarcas, los magistrados principales en las ciudades griegas. Se cree que existía un sacerdocio del dios Asclepio, como también sucedía en otras ciudades como Anfípolis y Calidonia. También había una segunda magistratura, de carácter financiero, como en otras ciudades macedonias (Tesalónica, Apolonia, Dion, etc.). Su existencia está atestiguada en un decreto encontrado en el Asclepeion, existiendo dos tesoreros (taimai). En Pella se encontraba una casa de la moneda en la época antigónida, cuyas monedas eran acuñadas con el nombre de Botteaton, que no tenía en esa época ningún significado étnico, sino que indicaba una división administrativa del reino macedonio: es una de las cuatro merides que se remontaban posiblemente a tiempos de Filipo II y que retomaron los romanos con motivo del desmembramiento territorial del reino en el año 167. En la reorganización de Macedonia que llevaron a cabo los romanos, Pella fue la capital de la tercera meris (distrito) y quizás la sede del gobernador romano. Atravesada por la Via Egnatia, Pella fue una ciudad importante del camino entre Epidamnos y Tesalónica. Cicerón estuvo en la ciudad en el año 58 a.C., pero en aquél momento la capital de la provincia había sido trasladada a Tesalónica, por lo que Pella había perdido importancia. Por razones desconocidas, posiblemente relacionadas con un gran seísmo, la ciudad entró en declive a finales del siglo I a.C.. Sufrió una disminución colonial entre los años 45 y 30 a.C.. Fue nombrada Colonia Julia Augusta Pella en las monedas imperiales. Augusto instaló en ella habitantes itálicos a quienes había confiscado sus tierras en Italia para establecer en ella a sus veteranos. Pero contrariamente a otras colonias macedonias (Dion, Filipos, Casandrea) no obtuvo el ius Italicum. En la colonia hubo cuatro parejas de magistrados (Ilvirs quinquennales). El declive de la ciudad, pese a la llegada de nuevos colonos, fue rápida. Dion Crisóstomo y Luciano de Samósata atestiguaron, quizás con exageración, la ruina de la antigua capital de Filipo II y de Alejando Magno. En realidad, la ciudad romana estaba situada más al oeste que la capital macedonia, lo que explica que estos testimonios sean contradichos parcialmente por la numismática y la epigrafía. La última mención literaria del lugar en la antigüedad fue la de Hierocles en su obra Synecdemus en el siglo VI. La ciudad fue destruida por los eslavos a finales de ese mismo siglo o a principios del siglo VII . En la época bizantina, el lugar fue ocupado por una fortaleza. Aunque no era la capital religiosa del reino, papel que realizaba Dion, Pella contenía numerosos santuarios, la mayoría de los cuales han sido encontrados y estudiados por sus inscripciones y su valioso material sobre la vida religiosa de los habitantes de la ciudad. )o( El Tesmoforion, localizado en el extremo noroeste de la ciudad, era el santuario de Démeter Tesmóforos. Era un pequeño períbolo de diez metros de diámetro con un altar en el centro. Había numerosas figurillas de arcilla que fueron producidas en serie en un taller local. La aparición de numerosos restos óseos de animales, sobretodo cerdos y ovejas, atestiguan los sacrificios que se realizaban en ocasión de la fiesta de las Tesmoforias, que se celebraba en otoño. )o( El santuario de Afrodita-Cibeles, la Madre de los dioses, ocupaba toda la longitud de una manzana al norte del ágora. Abarcaba un vasto espacio en el que había dos pequeños templos al norte y al sur, unos almacenes, unos talleres y una cisterna subterránea. El culto a la diosa estaba identificado por varias inscripciones, estatuillas y figurillas de arcilla. La primera fase de su construcción data del último cuarto del siglo IV a.C. y se abandonó en el siglo I, tras un terremoto que destruyó la práctica totalidad de la ciudad. )o( El santuario de Darron, un dios guerrero local identificado por una inscripción del siglo II a.C., se encontraba en la zona sudoeste de la ciudad, cerca de la ruta monumental que unía la ciudad con el puerto. Hesiquio de Alejandría definió a Darron como un dios guerrero en el siglo IV, pero la inscripción de Pella es la primera prueba epigráfica de su culto. )o( Las fuentes romanas indican que Pella también albergaba el principal tesoro del reino. El hecho de que la moneda de Pella fuese distinta a la usada por todos los macedonios implica que el su distrito tenía su propio tesoro y sus propias finanzas. Esto se correspondía también con la existencia de una asamblea regional, probablemente de carácter representativo primario, como atestigua indirectamente la epigrafía. Las excavaciones arqueológicas del emplazamiento han revelado una ciudad organizada según un plan hipodámico, centralizada en una amplia ágora, cuyas vastas residencias adornadas con numerosos mosaicos testimonian su prosperidad. Las inscripciones encontradas durante las excavaciones han permitido zanjar el debate sobre la naturaleza del antiguo idioma macedonio en favor de la tesis de un dialecto del dialecto griego. En la época del Imperio macedonio y durante su mayor esplendor, fue su capital. Antes, al principio de la historia de Macedonia, la capital había sido Aigai o Egas, la actual Vergina. El rey Arquelao de Macedonia (413-399 a.C.) abandonó esta antigua ciudad para construirse no muy lejos un palacio que mandó decorar al gran pintor griego, Zeuxis. Así nació Pella. Durante estos años de gran auge y esplendor Pella fue un centro de cultura famoso en todo el mundo conocido. Todos los artistas destacados se daban cita en esta ciudad. Eurípides estrenó en ella sus mejores obras de teatro y aquí murió. El pintor Apeles también trabajaba aquí. También el arte del mosaico tuvo su sede en esta ciudad. Eran mosaicos construidos con guijarros de colores de matices muy delicados que creaban unas composiciones de figuras muy bellas. Suelen ser con un fondo oscuro y el resto en tonos claros. Están delimitados por tiras de plomo o de cerámica para remarcar las siluetas. A finales del siglo III a.C. estos guijarros fueron sustituidos por teselas de vidrio. En 1956 se hicieron excavaciones que descubrieron el centro de esta antigua ciudad y salieron a la luz pisos de casas hechos de mosaico con escenas mitológicas en la mayoría de los casos. En esta ciudad nacieron Filipo II de Macedonia y su hijo Alejandro Magno, educado por Aristóteles, quien fue otro huésped ilustre de la ciudad. Por la ciudad de Pella pasaba la Via Egnatia, antigua vía romana de la segunda mitad del siglo II a.C., que cruzaba la península de los Balcanes desde el mar Adriático hasta Bizancio. Se pueden visitar sus ruinas de la época macedonia, los mosaicos de guijarros, el museo y la acrópolis. )o( El plano urbanístico )o( La ciudad fue construida sobre la isla de Facos, un promontorio que dominaba al sur las marismas que rodeaban a Pella y, más allá, un lago que se abría al mar en época helenística. )o( El palacio )o( La muralla de la ciudad mencionada por Tito Livio no ha sido aún encontrada completamente. Consistía en un sistema defensivo de ladrillo crudo, de aproximadamente 50 cm de lado, que se elevaba sobre cimientos de piedra, parte de los cuales han sido excavados al norte del palacio. En el interior de las murallas se encontraban tres colinas en la zona norte y el palacio estaba situado en una posición privilegiada sobre la colina central. Ocupaba una superficie considerable que pudo haber llegado hasta los 60.000 m2. Su plano, aún bastante mal conocido, se integraba en el plano geométrico de la ciudad. El palacio de Pella estaba constituido por varios, puede que siete, grandes conjuntos arquitectónicos yuxtapuestos, ordenados en dos categorías, cada una incluyendo una serie de habitaciones ordenadas alrededor de un gran patio cuadrado con pórticos. Los arqueólogos han identificado una palestra y baños. La fachada sur del palacio, la que daba a la ciudad, estaba ocupada en toda su longitud, de al menos 153 m, por un pórtico grandioso, construido sobre una base de dos metros de altura. La articulación entre los cuatro complejos principales correspondía a una interrupción del pórtico por un Propylea grande de 15 m que dotaba al palacio de una entrada monumental imponente que se veía desde toda la ciudad. La datación de este conjunto supone algunos problemas: los grandes edificios con pórticos podrían datar del reinado de Filipo II (356-336 a.C.), pero otras partes son anteriores. Los baños podrían datar del reinado de Casandro de Macedonia (305 -297 a.C.). El tamaño del conjunto muestra que, contrariamente al palacio de Egas, no consistía simplemente en una residencia real y un monumento sino también de un lugar desde el que los reyes gobernaban y dirigían la administración de Macedonia. )o( El plano hipodámico )o( Al sur del palacio se desplegaba la ciudad propiamente dicha, concebida según el plano hipodámico, una división ortogonal regular del espacio urbano. Dos series de calles paralelas se cortaban perpendicularmente y formaban una red de manzanas (cuadras) rectangulares de ocho categorías distintas. Su anchura era constante de unos 45 m mientras que su longitud variaba de una categoría a otra e iba desde 111 m hasta 152 m, siendo la medida más corriente la de 125 m. La anchura de las calles era de entre 9 y 10 m salvo la calle principal este-oeste, que medía 15 m de ancho. Esta calle constituía el eje principal de la ciudad y llevaba al ágora, un espacio central que correspondía a la superficie de 10 manzanas, reservada para servir como plaza pública. Dos calles norte-sur eran también un poco más anchas y servían para conectar a la ciudad con el puerto, que se encontraba más al sur. Las calles estaban provistas de alcantarillas y de conductos de recolección de agua para uso de los hogares particulares. Este plan ortogonal se remontaba a la primera mitad del siglo IV a.C.. Se parecía en sus principios a los de otras ciudades griegas contemporáneas, pero se distinguía por el tamaño imponente de sus manzanas: en comparación, la ciudad de Olintia en Calcídica, la que proporcionó a los reyes de Macedonia un modelo de urbanismo ortogonal, tenía manzanas de 86 por 35 m. Muchas ciudades helenísticas posteriores crearon modelos urbanísticos casi comparables a los de Pella. En el centro de la ciudad, el ágora era prácticamente cuadrada, de 200 m de este a oeste y 181 m de norte a sur. El tamaño del complejo se amplió a 262 por 238 m al añadirle unos pórticos que bordeaban cada lado. Cada manzana de la red urbana tenía, por lo menos, dos casas. Las más grandes se encontraban en la zona central de la ciudad, alrededor del ágora y medían entre 2.500 y 3.000 m2 mientras que las más pequeñas tenían una superficie de entre 200 y 500 m2. La forma de estas casas se organizaba alrededor de un patio con peristilo, provistas de columnas jónicas o dóricas, tras las cuales se abrían las habitaciones. Algunas incluían otro piso. Las casas más ricas tenían grandes salas para banquetes que se abrían, en general, hacia el lado norte del patio. Estaban pavimentadas con mosaicos muy elaborados que demuestran la existencia en Pella de importantes mosaiquistas. Los mosaicos se hacían con guijarros (posteriormente se sustituyeron por teselas de vidrio), con los que se representaban escenas mitológicas basadas en pinturas de la época, especialmente del artista Zeuxis. El nombre de los personajes representados se indicaba con inscripciones en piedra en la parte baja de la escena. Estos mosaicos constituían por diversos aspectos técticos como, por ejemplo, el uso de placas de plomo o de tierra cocida para resaltar los motivos, una etapa especial dentro de este tipo de pavimento. La casa más amplia encontrada poseía dos patios con columnas, uno con peristilo dórico y otro con peristilo jónico. Se la conoce como la Casa de Dionisos por el mosaico que adorna la sala de banquetes en la que representa al dios con una pantera. Otros mosaicos representaban la caza de un león, una pareja de centauros y un grifo atacando a una cierva. Las antecámaras de la casa tenían mosaicos con motivos geométricos. Una segunda casa destacable, llamada la Casa del Secuestro de Helena debido a un mosaico de tamaño excepcional (8,5 x 2,8 m) que representa el rapto de la hija de Leda por Teseo. Este panel mitológico muestra a Teseo dirigiéndose hacia la izquierda, donde se encuentra su carro conducido por Forbas, mientras Helena se vuelve aferrándose a los brazos de una compañera, llamada Deyanira en una inscripción. Esta representación del episodio mitológico difiere notablemente de las representaciones tradicionales, donde no se encuentra a Deyanira, quien no está asociada a este mito, ni a Forbas. Así, en una representación atribuida a Polignoto del año 430 a.C., el cochero es Pirítoos y la compañera de Helena es su hermana Febe. Esta innovación inesperada sobre el motivo pudo deberse a la inspiración del artista o basándose en una pintura del siglo IV a.C. atribuido a Zeuxis. Otros mosaicos de la misma casa muestran una amazonomaquia y una escena de caza de ciervos, firmada por el pintor Gnosis. Estos distintos mosaicos eran inmediatamente posteriores al reinado de Alejandro Magno. La decoración pintada en los muros de estas casas rivalizaba con los suelos, como, muestran los frescos del primer estilo pompeyano encontrados en una casa, de una altura de 5 m. )o()o( La colonia romana )o( La colonia romana fundada hacia el año 30 a.C. estaba localizada a 1,5 km al este de la ciudad helenística, al norte de los Baños de Alejandro Magno, en la Via Egnatia. Las excavaciones han sacado a la luz importantes restos, protegidos por una muralla del siglo III de un tamaño mucho más modesto que la de la ciudad helenística. El material encontrado atestigua que la colonia fue usada durante los siglos IV y V. Es imposible que este nuevo sitio fortificado se correspondiese al fuerte mencionado por Procopio en su obra Sobre los edificios, bajo el nombre de "Basilika Amyntou ", entre las fortalezas reconstruidas en la región por Justiniano. Este sería entonces un testimonio literario de la supervivencia de la ciudad en el siglo VI. Una gran basílica paleocristiana perteneciente a la ciudad romana tardía se encontraba al norte de los Baños de Alejandro. Estaba situada en un barrio aún bastante desconocido. Se trataba de una iglesia del tipo de la basílica con marco, con tres naves, un nártex, un exonártex y un atrio. El edificio medía 42,5 x 20,2 m y estaba rematada en el este por un ábside semicircular de 7,5 m de diámetro donde se ha encontrado el sinotronon, que se adaptaba a la forma del ábside y estaba recubierta de mármol. El suelo del santuario, de la nave central y de la zona central del nártex estaba recubierto de opus sectile, y unos mosaicos bastantes bastos con motivos geométricos ocupaban las naves laterales, el resto del nártex y el exonártex. La datación de los pavimentos de opus sectile en Macedonia, como los de Anfípolis y Filipos por ejemplo, sitúan la construcción de la iglesia hacia mediados del siglo V. Tras una primera destrucción, la basílica fue reconstruida con algunas modificaciones en el siglo VI. Las alas laterales fueron sustituidas por una tribuna. Unos pórticos monumentales daban paso a la iglesia desde una calle a un lado y a un baptisterio al otro. La construcción fue destruida súbitamente a principios del siglo VII, posiblemente debido a un seísmo. La zona conoció después una ocupación limitada de tipo residencial en la época bizantina, durante la cual se construyó otra pequeña iglesia, edificada a poca distancia al oeste de la primera basílica.
 
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