Encina
Árbol consagrado a Júpiter, y por lo mismo cuando caía un rayo en una encina, este suceso era de mal augurio. Estaba también consagrado a Rea o a Cibeles. Los galos tenían tan gran veneración a este árbol que, por decirlo así, hacían de él en un mismo tiempo su templo y su dios. La estatua de su Júpiter, dice Máximo de Tiro, consistía en una encina muy alta. Es el símbolo de la fuerza: así los
poetas han dicho que la clava de Hércules era de encina. Ver, Fuerza.

