Erbid

Se llamaba así el que había sufrido la purificación legal, que había leído cuatro días consecutivos sin interrupción, el Izechnè y el Vendidad, y que estaba iniciado en las ceremonias del culto ordenado por Zoroastro. Si después de esta especie de ordenación, el erbid continuaban leyendo en público las obras del Zend, que formaban el ritual, y ejerciendo las funciones sacerdotales, llegaba a ser mobid: sino entendía el Zenda Vesta, y si se concretaba al estudio de la ley del Zend y el Pehivi, sin ejercer las funciones del ministro, era nombrado destur. El destur mobid era el que reunía en sí las cualidades de destur y de mobid, y el destur de destur era el primer destur de una ciudad o provincia. A él le tocaba decidir en los casos de conciencia y en los puntos difíciles de la ley. Los parsis le pagaban una especie de diezmo eclesiástico.
 
Volver