Faloa
Ninfa hija del río Liris. Su mano debía servir de premio al que la libertase de un monstruo alado. Cierto joven llamado Élato se ofreció a matarlo y lo logró, pero no pudo obtener el premio, porque murió antes de casarse. Derramó Faloa tantas lágrimas que los dioses, compadecidos, la transformaron en fuente, cuyas aguas, saliendo de un manantial rodeado de cipreses, se mezclan con las del río Liris, su padre, pero de modo que pueden distinguirse por su amargura.

