Erinia
La primera de las Furias. Esta diosa, según Virgilio, después de haber abandonado el cielo y turbado todos los dioses, se refugió cerca del Aqueronte. Homero la pinta con alas. Tenía en Arcadia una estatua en la cual estaba representada llevando en la mano izquierda una caja como aquella de que se sirven los jueces para echar sus sufragios, y en la derecha una antorcha símbolo de la verdad que sabía descubrir y vengar. Era también un nombre genérico y común a todas las furias, que se llaman erínidas y erinias. Ver, Euménides. Tenían bajo este nombre un templo cerca del Areópago de Atenas.

