Agamedes
Célebre arquitecto. Agamedes era hijo de Estinfalo y biznieto de Árcade, el epónimo de los arcadios. Su esposa era Epicaste, la cual le trajo a Trofonio, hijo que parece haber concebido de Apolo. Luego le dio un hijo propio, Cerción. Según una tradición aislada, Ergino, rey de Orcómeno, es el padre de Agamedes y Trofonio. Agamedes, Trofonio y Cerción fueron arquitectos, los tres igualmente hábiles, que construyeron muchos edificios famosos de la época arcaica. Se les atribuye principalmente la cámara nupcial de Alcmena, en Tebas; el templo de Apolo, en Delfos; el de Posidón, en Arcadia, en el camino que iba de Mantinea a Tegea, y la cámara del tesoro del rey de Hiria, Hirieo, en Beocia. Acerca de este tesoro se cuenta la siguiente leyenda: Agamedes y Trofonio, a quienes se había encargado su construcción, dispusieron una piedra con tal habilidad, que les era fácil apartarla, y por la noche iban a robar los tesoros del rey. Éste, al darse cuenta de los hurtos, pidió consejo a Dédalo para sorprender a los culpables. Dédalo preparó una trampa, en la que Agamedes quedó cogido. Trofonio le cortó la cabeza para que no pudiese revelar el nombre de su cómplice. Pero la tierra se abrió y se tragó al asesino. En el bosque de Lebadea había un agujero y una estela con el nombre de Agamedes. Levantábase allí el oráculo de Trofonio, al que se llevaban ofrendas y donde era invocado también el nombre de Agamedes. Existe una versión de esta leyenda algo distinta de la anterior: El rey no se llamaba Hirieo, sino Augias, de Élide. Cerción, que participaba en el robo, huyó con Trofonio hasta Orcómeno; mas, perseguidos por Dédalo y Augias, Cerción se refugió en Atenas, y Trofonio, en Lebadea. Según otra leyenda, Agamedes y Trofonio habían edificado un templo a Apolo, y al pedir al dios su salario, éste les prometió pagarles a los ocho días. Entretanto, les aconsejó que se diesen buena vida. La octava noche, los arquitectos murieron de dulce muerte; era la mejor paga que podía darles el dios.

