Teogamia
Desde la época de las pirámides, las alusiones, en la literatura a falta de los relieves de templos desaparecidos, permitían descubrir la noción de teogamia, ese acto por el cual el dios reemplazaba al faraón en el momento del himeneo real: de esta manera, el niño que nacería se convertía en hijo del dios. Remontándose con seguridad al "comienzo de los tiempos", esta teogamia se perpetuaría a lo largo de la realeza faraónica... y aun más allá. Sólo el espíritu divino, fecundador, podía cambiar de aspecto. En la Dinastía V, asumía forma de Re (Papiro Westcar). En el Imperio Nuevo, el genitor tomó el aspecto material de Amón. De esta manera, la reina Hatshepsut, hija de Tutmosis I y de la reina Amosis, fue engendrada por el señor de Tebas. Todavía puede verse debajo de la columnata norte del templo de Deir el-Bahari, la sucesión de los relieves donde están representadas las etapas esenciales del milagro, a partir de la escena del himeneo, luego la del anuncio del prodigio a la reina, el nacimiento del niño divino encarnado y de su ka, hasta la presentación del niño a su augusto padre. En el templo de Luxor se conserva una escena análoga: allí había una sala consagrada al encuentro carnal de Amón y de Mutemuya, madre del futuro Amenhotep III, el constructor del santuario. Hasta esa época, en el mismo templo, un solo local estaba reservado a esta evocación de la divina aventura que santificaba el origen supraterrestre del faraón. Esto sucedía en el secreto del santuario. Es probable que Setos, y Ramsés II con seguridad, rompieran la tradición. Su intención de extraer la sala de la teogamia del edificio principal tenía el objeto de amplificarla y de integrarla en un santuario total. Al darle esta importancia visible para todos, y esta autonomía, al enriquecer el santuario con locales suplementarios, también podían beneficiarse con los rayos divinos la familia y los descendientes representados en los relieves. Debe ponerse en el activo de Ramsés II el hecho de que, por su voluntad, acababa de crearse un nuevo tipo de santuario, que se creyó que sólo aparecía en la época grecorromana, en forma de una capilla del nacimiento de Horus hijo de Isis (confundido con el faraó¢n). O sea, que el primer mammisi existió en época de Ramsés II, para evocar su nacimiento milagroso. Ramsés había trazado los planos de su Palacio de Millones Años, de manera que la sala hipóstila estuviera flanqueada, al norte, por su mammisi.

