Médico egipcio

Los problemas relacionados con la salud eran una de las grandes preocupaciones de los egipcios, tanto que desarrollaron todo un ejército de médicos, que abarcaban la medicina general y distintas especializaciones. Su eficiencia estaba reconocida en todo el mundo antiguo. El título de médico queda atestiguado ya en la Dinastía I. Petrie encontró algunas evidencias en la necrópolis tinita de Abidos. Durante el Imperio Antiguo, es digna de mención la tumba de Anjmahor en Sakkara, donde se recogieron diversas y curiosísimas viñetas relacionadas con las prácticas médicas. Entonces estaban bajo la dirección de un Jefe de Médicos del Norte, aunque casi con toda seguridad éste tenía su homólogo en el Sur. Por otro lado, cada rama especializada tenía a la cabeza un Jefe Médico de rango superior que supervisaba el trabajo de sus "colegas". La existencia de la medicina en el Antiguo Egipto es muy antigua. Por ello, con el paso del tiempo, surgieron distintas especializaciones y éstas fueron agrupándose en escuelas sacerdotales que obedecían a una jerarquización. Heródoto detalla, con una precisión envidiable, las ocupaciones de éstos: "Asimismo, tienen especializada la medicina con arreglo al siguiente criterio; cada médico lo es de una sola enfermedad y no de varias. Así, todo el país está lleno de médicos; unos son médicos de los ojos, otros de la cabeza, otros de los dientes, otros de las enfermedades abdominales y otros de las de localización incierta". Los médicos podían compararse con los sabios de la Casa de la Vida, ya que con toda probabilidad estudiaban en esta institución y consultaban sus documentos. Estos personajes ostentaban títulos que no eran exclusivos del clero, tales como Portadores del Sello, Sacerdote Lector o Escribas-Médicos. Los que se ocupaban de lo que hoy conocemos como "medicina familiar" o "médicos de cabecera", eran designados genéricamente como Sunu. Entre ellos existían los ya mencionados médicos especialistas. Si atendemos a Clemente de Alejandría, él nos lista una serie de ellos y el Papiro Ebers menciona tres grupos generales de médicos. Como ejemplo de la sofisticación que llegaron a alcanzar, citaremos a los encargados de los problemas del corazón y a los dentistas, ya que se han encontrado prótesis para sustituir piezas dentarias perdidas. Por otro lado, un claro ejemplo de las distintas profesiones de un sólo individuo es el de Hesira, que vivió bajo el reinado de Dyeser (Dinastía III). El Museo de El Cairo conserva en sus salas los paneles de madera de su tumba, donde nos comunica que además de ser Supervisor de Escribas, era médico y dentista. Muchos de ellos eran laicos, pero la mayor parte de las veces estaban adscritos a una escuela sacerdotal, como los Sacerdotes de Sejmet y los Sacerdotes de Selkis, pero además de poder formar parte de un clero determinado, podían estar adscritos a diferentes lugares tales como: templos, el palacio real, necrópolis o la armada. Más concretamente, los Sacerdotes de Hor Imy Senut, los de Buau de Heliópolis, los de Thot, los de Isis y los de Amón, eran médicos de los ojos y estaban muy considerados, ya que las dolencias oculares eran muy frecuentes en el Antiguo Egipto. Hay que tener en cuenta que el potente sol y la constante presencia de la arena del desierto provocaban continuos trastornos en la vista. Un papiro médico-mágico que hoy se encuentra en el Museo Británico (EA 10059), datable entre los años 1300 a 1200 a. J.C, es el documento más antiguo que poseemos relacionado con la medicina, sin embargo, es una copia de un texto mucho más arcaico. En Egipto son numerosísimas las referencias en las que se muestra el deseo de que ciertas enfermedades dejaran libre a un enfermo. Por ejemplo, el papiro Estrasburgo 21, datado en la Dinastía XXI, bajo el reinado de Masaharta (hijo de Pinedyem I), relata la enfermedad del Primer Profeta y los deseos por que éste se recupere. Pero entre toda la documentación debemos resaltar: El Papiro Ebers y el Papiro Edwin Smith, copiado en el siglo XVII a. J.C de un texto, al parecer del Imperio Antiguo. Ambos mencionan las distintas especializaciones en las que se dividía este clero, entre las que podemos distinguir la cirugía humana y las prácticas veterinarias, además de citar variadas fórmulas para la curación de enfermedades. De entre todas ellas citaremos dos. La primera es efectivamente del Papiro Ebers, mientras que la segunda corresponde al Papiro de Berlín 31. Es realmente curioso que determinadas recetas tengan componentes completamente lógicos mientras que otras no podían por menos que provocar infecciones catastróficas para la salud del enfermo. Por otro lado, no hemos de olvidar los hallazgos de instrumentos médicos y los que se encuentran representados, por ejemplo, en los muros del templo de Kom Ombo. Al menos, durante la Baja Época, podían morar en los templos de dioses diferentes a los de su advocación. Conocemos la evidencia del título del Director de Sacerdotes Uab de Sejmet de la Casa de Ptah en los Templos del Muro Blanco. En principio no es extraño, ya que la diosa Sejmet era la esposa de Ptah, pero sabemos de su presencia en otros santuarios ajenos a la triada menfita (Ptah, Sejmet y Nefertum), quizá como colaboradores. Tanto los personajes que llevaban solamente el título de Sunu como los adscritos a algún dios (relacionado con la medicina) estaban debidamente jerarquizados. Encontramos, por ejemplo, a Sacerdotes Uab de Sejmet, Director de los Sacerdotes de Sejmet o a Supervisores de Sacerdotes Uab de Sejmet. Otros títulos frecuentes son: Jefe Médico o Jefe de Médicos, Supervisor de Médicos, Jefe de Médicos del Bajo Egipto, Jefe de Médicos del Alto y el Bajo Egipto, Médico de la Casa de Amón, Jefe de Médicos de la Casa de la Vida Hut Anj (en lugar de Per Anj), etc. Esta última rama del clero está documentada en Egipto desde el Imperio Antiguo. Tenemos pues, un primer grupo a la cabeza, formado por Los Profetas de Sejmet, a su vez jerarquizados y, un segundo grupo de Sacerdotes Uab de Sejmet, dirigidos por un Director de Sacerdotes Uab de Sejmet. Los primeros se encargaban del culto y servicio de la divinidad, como en otros cleros. Los segundos formaban el cuerpo general de médicos. Inmediatamente después, como en otros cultos, seguían las cantoras, los músicos masculinos (Hes) o femeninos (Heset), etc., todos ellos necesarios para las ceremonias religiosas. El carácter belicoso y destructivo de su diosa tutelar (Sejmet) no era para este clero un problema, ya que conocían como aplacarla, quedando completamente inmunizados ante los ataques coléricos de la misma. Conocían también las artes necesarias para eliminar las "plagas" o enfermedades que ella mandaba a animales y personas. Un médico recibía una alta paga por sus servicios, los pacientes debían abonarles una cantidad elevada, hasta 22 Deben de cobre. De él se esperaba, además de la curación y del tratamiento, la prescripción del estado del enfermo y las posibilidades de curación. Así, debía recitar en voz alta: "Esta es una enfermedad que yo puedo cura, ésta es una enfermedad que yo posiblemente pueda curar o ésta es una enfermedad que yo no puedo curar". Sus prácticas se desarrollaban en los santuarios. Sabemos que la tercera terraza del Templo Funerario de Hatshepsut en Deir el-Bahari era un lugar donde los enfermos acudían para ser curados. Igualmente conocemos recintos en templos más modernos, como por ejemplo el de Hathor en Dendera, que sirvieron para el mismo fin. Como entendidos en enfermedades, podían trabajar de forma privada e incluso al servicio de la corte. Su prestigio se articulaba en directa relación con sus conocimientos de las artes curativas y, durante el Imperio Nuevo, alcanzaron una importancia sin precedentes. Por todo ello, no es difícil afirmar su necesidad de conocer la escritura y de ser capaces de leer documentos archivados y relacionados con su saber. Consecuentemente, a partir del Imperio Nuevo, encontramos con frecuencia la aparición del título de Sacerdote Lector junto con del Sacerdote Uab de Sejmet. Todo parece indicar que en el Imperio Antiguo, la especializaci¢n se llevaba a cabo en las escuelas situadas en el Norte del país, hecho completamente natural, si tenemos en cuenta que este área fue capital de Egipto durante dicho período. Más tarde, en el Imperio Medio, se localizan en Abidos y Beni Hassan. Durante el Imperio Nuevo, la mayor afluencia vuelve a la capital, Tebas. Finalmente, en la Época Baja, la actividad sacerdotal se centraliza en Sais. El mayor número de médicos ejerce en Egipto durante el Imperio Antiguo, seguido por los Imperios Nuevo, Medio y la Baja Época respectivamente. Los médicos, tanto los que desempeñaban una labor mucho más "científica", como aquellos relacionados con la magia, actuaban en pasajes de los funerales y en todos los rituales donde se requería apaciguar a los espíritus malignos, potenciar las cualidades de los benignos y actuar sobre el cuerpo físico. Se conocen algunos casos durante el Imperio Antiguo en los que el cargo de médico fue ostentado por una mujer. No obstante, y aunque se quisiera incluir a toda una escuela sacerdotal femenina encargada de tal profesión, no existen elementos suficientes para una afirmación categórica. Sólo se puede adivinar la posible presencia de casos puntuales y de personal menor femenino encargado de asistir a los médicos en aquellos asuntos relacionados con la medicina de la mujer, como los partos, además de ser verdaderas especialistas en hierbas con propiedades curativas. Si analizamos las escenas de Teogamia, actuaban como comadronas. Una de estas excepciones es la dama Peseshet, mujer médico de la Dinastía IV. Los sacerdotes egipcios podían trabajar de forma privada como médicos (Sacerdotes de Sejmet) o como especialistas (Sacerdotes de Neit, Isis, Tueris), etc. La pertenencia a la escuela sacerdotal de estas divinidades estaba determinada por su preparación. Los que participaban en una rama de la medicina mucho más relacionada con la magia eran los Sacerdotes de Heka o de Selkis. No tenían obligación de vestir los atuendos sacerdotales ni de vivir en el recinto del templo. Sólo cuando estaban bajo el servicio del santuario tenían que ceñirse a normas estrictas. Es corriente encontrar en los documentos egipcios la existencia de sacerdotes Médicos Puros (Uab) o Sacerdotes de Sejmet. Suelen aparecer en relieves relacionados con escenas de carnicería, lo que nos hace pensar que posiblemente formaran un grupo de personal experto, encargado de la supervisión y buena marcha de los sacrificios. Como vemos, los médicos egipcios también ejercieron en actividades relacionadas con los animales, es decir, pudieron actuar como veterinarios, determinando la pureza de los mismos procediendo a las purificaciones rituales, participando en los or culos que requerían sacrificios y asistiendo a las ceremonias de ofrendas, tanto en las relacionadas directamente con el templo y el clero, como en las concernientes al rey o a particulares, etc. Ver, Mago egipcio.
 
Volver