Mago egipcio

Aunque todos los médicos empleaban de alguna forma la magia, unos la acompañaban de verdaderos conocimientos médicos, mientras que otros se centraban más en el empleo de oraciones y supersticiones que afectaban a los dioses. La estructura del Antiguo Egipto nos presenta distintas clases de médicos. Por un lado existían aquellos que desempeñaban esta ocupación sin estar conectados a un clero específico, por otro tenemos constancia de sacerdotes-médicos y, finalmente, un último grupo, donde se situaban los magos, algunos de los cuales eran sacerdotes del dios Heka y en su estructura sacerdotal parecen ocasionalmente como sacerdotes Sau. En consecuencia, existía otro conjunto de individuos que se ocupaban de sanar a los demás y eran aquellos que sin poder llegar a ser considerados médicos, eran compañeros o mujeres de trabajadores que conocían algunas técnicas de la medicina y de sus remedios. Para la curación de las enfermedades, además de pócimas médicas, se ayudaban de amuletos, fórmulas mágicas, etc. En el caso de las mujeres, se las denominaba rejyt y tenían facultades para la videncia. En relación a los magos sin conexiones con la medicina podemos citar un pequeño texto recogido en el Papiro Westcar, donde queda claro hasta donde pensaban los egipcios que sus magos podían llegar. Forma parte de un cuento en el que una de las remeras que conducen la barca del rey Jufu (Keops), pierde en las aguas un hermoso pendiente regalado por el rey. "Entonces el Sacerdote-Lector en Jefe Dyadyaemanj, pronunció las fórmulas mágicas de las que tenía conocimiento. Pudo entonces colocar la mitad del agua del estanque sobre la otra mitad y así descubrió el pendiente en forma de pez, apoyado sobre un fragmento de rocas; lo cogió y lo entregó a su propietaria". Ver, Médico egipcio, Sacerdote de Selkis.
 
Volver