Escauro

Marco Emilio (Marcus Aemilius Scaurus) (siglo I a.C.). Se convirtió en hijastro de Sila cuando su madre, Cecilia Metela, se casó con él tras la muerte del padre de éste, Escauro, Marco Emilio, el cónsul del 115. En el 65, mientras servía como cuestor con Pompeyo, libró una guerra en el reino árabe de Nabatea para conseguir cualquier clase de botín, que disfrazó como victoria al acuñar moneda en el 58 mientras era edil. Escauro había heredado una fortuna de su padre que se gastó en celebrar juegos para apoyar su candidatura a la pretura del 56. Como pretor urbano, Escauro presidió el juicio contra Sestio por comportamiento violento. Como gobernador de Cerdeña, en el 55 saqueó a los provinciales, y fue por ello juzgado en el 54, aunque quedó absuelto gracias a los discursos de Cicerón y de otros hombres destacados. En el 54 se presentó al consulado para el año siguiente, pero al igual que todos los demás candidatos, fue encontrado culpable de sobornar al electorado. Una vez más, Cicerón habló a su favor, pero la animadversión de Pompeyo, con cuya antigua mujer, Mucia Tertia, se había casado Escauro, desequilibró la balanza, y Escauro tuvo que abandonar Italia para vivir en el exilio.
 
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