Escipión
Emiliano Africano Numantino, Publio Cornelio "el Africano menor" (Publius Cornelius Scipio Aemilianus Africanus) (ca.185-129 a.C.). Estadista romano, general y patrono de artistas y filósofos. Escipión Emiliano era el segundo hijo de Paulo, Lucio Emilio, y tras la muerte de su madre, Papiria, fue adoptado en su infancia por Escipión, Publio Cornelio, el augur del 180. Sirvió bajo el mando de su padre biológico en la batalla de Pidna en el 168 y llegó a conocer a Polibio, que era rehén en Italia, a quien conservó a su lado como su tutor en temas griegos, su amigo y finalmente su compañero de viajes. En el 151, los macedonios solicitaron su ayuda mediante un enviado, pero Escipión Emiliano prefirió servir en Hispania como legado bajo el mando de Lúculo, Lucio, en una dura misión para la que pocos se habrían ofrecido voluntarios. Durante este servicio se ganó una corona muralis por dirigir una partida para escalar los muros durante un asedio, una alta distinción. Cuando Lúculo lo envió a Numidia para solicitar elefantes de guerra a Masinisa, Escipión Emiliano fue espectador de una batalla entre cartagineses y númidas y prestó sin éxito sus servicios diplomáticos en las negociaciones subsiguientes. Escipión Emiliano sirvió de nuevo con gran éxito en África en el 149-148 como oficial (tribuno militar) en el ejército del cónsul Manilio, Manio, ganando la prestigiosa corona de hierba por levantar un asedio y persuadir al general cartaginés para que cambiara de bando. Escipión Emiliano fue el ejecutor del testamento de Masinisa, y tras la muerte de este, en el 149, dividió el reino entre sus tres hijos. Regresó a Roma para ser candidato a la edilidad del 147, pero fue elegido cónsul por aclamación popular, a pesar de no cumplir los requisitos para el cargo. El Senado fue presionado para permitir la aprobación de una legislación especial, tema que fue muy controvertido, y se concedió a Escipión Emiliano la misión de acabar con la Tercera Guerra Púnica. Marchó a África y, con la ayuda de su amigo y subordinado Lelio, Gayo, restableció la disciplina del ejército y bloqueó Cartago por tierra y por mar, construyendo para esto último un enorme dique. En el 146, sus tropas entraron en la ciudad, que fue defendida palmo a palmo. Escipión Emiliano ordenó la completa destrucción de la ciudad, que supervisó en persona, y vendió como esclavos a sus ciudadanos. Organizó África como provincia romana, ayudado por una comisión del Senado, y celebró allí generosos juegos. A su vuelta a Roma celebró un magnífico triunfo. El Senado le recompensó también con la concesión del sobrenombre de "el Africano", que se había concedido en primer lugar a su abuelo adoptivo. Más o menos en esta época (las fechas son inciertas), Escipión Emiliano viajó al este en visita oficial a la cabeza de una embajada volante con el filósofo estoico Panecio en su comitiva, y es posible que llegara hasta la frontera con Partia. En Egipto investigó la situación del reino de Ptolomeo VIII Evérgetes II Fiscón, y probablemente aconsejó al Senado sobre política oriental. Escipión Emiliano fue elegido censor en el 142 con Mummio, Lucio como colega: su deseo de llevar a cabo una purga de senadores corruptos fue mitigado por Mummio. En el 136, Escipión Emiliano lideró un movimiento en el Senado para rechazar el acuerdo alcanzado por su cuñado Tiberio Graco, en nombre de Mancino, Gayo Hostilio, con los habitantes de Numancia en el norte de la Hispania central. Escipión Emiliano se implicó profundamente en el problema numantino, que representó la última jugada desesperada de los celtíberos por conservar su independencia, y fue elegido cónsul para el 134, de nuevo sin haberse presentado al cargo, para que pusiera fin al problema. Se tuvo que aprobar una ley especial que lo permitiera, ya que este segundo consulado seguía siendo ilegal. Como la mano de obra era escasa, Escipión Emiliano reclutó un ejército principalmente entre sus clientes y sitió Numancia rodeándola de muros durante nueve meses, sometiéndola por el hambre. Vendió como esclavos a los habitantes que seguían con vida y devastó la ciudad. Regresó a casa en el 132 para un segundo triunfo, pero se encontró con que la política había sido transformada por la ley agraria de Tiberio Graco, a la que se opuso vehementemente. Al final del verano, Tiberio fue asesinado en unos disturbios y Escipión Emiliano se volvió considerablemente impopular al aplaudir su muerte. Disgustado de vivir en Roma, se retiró a Cayeta con su amigo Lelio, y no volvió a esta ciudad hasta el año 129, con motivo de la revolución intentada por Cayo Graco. En este año, para aplacar el enojo de los arrendatarios itálicos de tierras públicas, Escipión Emiliano propuso un decreto del Senado que transfería a los cónsules los principales poderes de los comisionados agrarios graquianos, una medida que paralizaba la legislación de Tiberio Graco. Poco tiempo después, Escipión Emiliano moría en circunstancias que hacían parecer sospechosa su muerte: su esposa Sempronia y su suegra Cornelia, hermana de su padre adoptivo, fueron consideradas sospechosas, al igual que Carbón, Gayo. Sin embargo, nadie fue procesado, y en su discurso fúnebre, pronunciado por Lelio, se habló de muerte natural. Escipión Emiliano no tuvo hijos. Escipión Emiliano fue un hombre de gran altura moral y valor que se granjeó la simpatía de muchos romanos de su época, entre ellos Catón el Censor, cuya ardiente petición para que se destruyera Cartago cumplió Escipión. Fue una figura rotunda y culta, interesada en la literatura (fue el joven patrono de Terencio) y la filosofía, abierto a las ideas griegas pero lleno de admiración por las hazañas de Roma y las virtudes de su Constitución. Políticamente, Escipión Emiliano fue conservador y no tuvo piedad con los enemigos de su ciudad, aunque hizo gran amistad con algunos extranjeros como Masinisa y Átalo II de Pérgamo. Cicerón lo admiraba sobremanera y lo presenta como el personaje central en su República, en De senectute y en Sobre la amistad, que retrata la íntima amistad entre Escipión Emiliano y Lelio. Lo representa en el centro de un círculo de intelectuales aristócratas y de sus clientes.

