Flaminio

Gayo (Caius Flaminius) (siglo III a.C.). Un "hombre nuevo". Destacado miembro de la oposición contra la nobilitas romana del siglo III a.C., conocido a través de la tradición, hostil a su figura, de Fabio Pictor y de la analística tardía. Tribuno de la plebe en el 232 a.C, presentó un proyecto de ley para proceder al reparto del ager gallicus y picenus, desde el sur de la colonia de Ariminium hasta el río Aesis, conquistado a la tribu gala de los senones en el 283. Ante la férrea oposición del Senado, el proyecto fue llevado a la asamblea de la plebe (concilium plebis), que lo aprobó. En el 227 fue pretor y primer gobernador de Sicilia, donde se ganó el elogio de los isleños. Cónsul en el 223 (con P. Furio Filón), venció a los insubros en el Adda. En el 221 era uno de los oficiales militares de su rival político, el dictador Q. Fabio Máximo (Cunctator). Su censura (220 a.C.) fue muy conocida: a esta época remonta quizá, si no antes, la reforma de los comicios y la limitación en las tribus urbanas de los libertos adsidui con el propósito de realzar el papel de las tribus dentro de los comicios centuriados y limitar a los libertos a las tribus urbanas. También destacan los trabajos de construcción de la vía Flaminia, de Roma a la colonia de Ariminum y del circo Flaminio en el Campo de Marte. Durante los siguientes años fue el único senador que defendió la lex Claudia que prohibía a los senadores practicar el comercio marítimo (218). En el 217 fue elegido cónsul por segunda vez, en compañía de Cn. Servilio Gemino. Fue en ese año cuando Aníbal entró en Italia dirigiéndose a través de los Apeninos hacia los valles del alto Arno; el ejército de Flaminio, el más próximo, se desplazó hacia Arretium mientras su colega se desplazaba también hacia la Italia central. Aníbal esperó el ejército romano entre Cortona y la orilla septentrional del lago Trasimeno, obteniendo un rotundo triunfo que costó la vida a Flaminio, La historiografía prosenatorial, Polibio y Livio especialmente, subrayan la imprudencia y temeridad del cónsul Flaminio, que desoyó los prodigios divinos que anunciaban la catástrofe. La fecha del 23 de junio figuró como dies ater "día negro" en el calendario romano.
 
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