Gigantomaquia
o Lucha de los Gigantes contra los dioses. Esta grandilocuente lucha es posterior a la creación del hombre. En ella no falta lo anecdótico y lo imprevisto, como cuando algunas versiones cuentan que al aparecer los gigantes se asustó el asno del "sátiro Sileno" y sus rebuznos fueron tan enormes que impidieron el primer asalto de aquellos, ya que quedaron perplejos ante los extraños sonidos creyendo que provenían de algún terrible animal. Otras narraciones cuentan que no fue el asno de Sileno, sino el de Dioniso, mientras que otras refieren que este suceso ocurrió cuando Tritón empezó a hacer sonar su trompa marina. Sea como fuere, aunque salta a la vista la ingenuidad de tales relatos como un intento de explicar una fantástica derrota, en Mitología (y la grecolatina no es una excepción), es frecuente encontrar lo grandioso y terrible mezclado con lo infantil, reflejo subsconciente del modo de ser de los pueblos antiguos creadores de los mitos. La Gigantomaquia fue un tema favorito de la plástica, y así podemos contemplarla en muchos frontones conservados de los templos clásicos (algunos de los cuales son guardados celosamente en los museos más importantes del mundo). Los cuerpos de los monstruos, rematados en serpientes, se prestaban admirablemente a rellenar los ángulos de los frontispicios y terminar así artísticamente una composición. Ver, Gigantes.

