Gimnosofistas

o Gymnosofistas (en griego) "sabios desnudos". Filósofos indios que vivían en un gran retiro, hacían profesión de renunciar a toda especie de deleites para entregarse a la contemplación de las maravillas de la naturaleza. Iban desnudos la mayor parte del tiempo, quizá con motivo del calor excesivo de su clima. La descripción del modo de vivir de estos santones naturalistas procede probablemente de Onesícrito, un adepto de la escuela cínica que viajaba en la escolta de Alejandro Magno y que idealizó, con algunos rasgos cínicos, a estos ascetas hindúes. En algunos autores del siglo III d.C., como el novelista Heliodoro y en la "Vida de Apolonio de Tiana" de Filóstrato, se encuentran también ecos admirativos sobre la vida santa y la sencilla inteligencia de los gimnosofistas. Distinguíanse dos principales sectas, los brahmanes y los hilobios. Los gimnosofistas creían la inmortalidad del alma y la metempsicosis, y se preciaban de dar consejos desinteresados a los príncipes y magistrados. Cuando eran viejos o se volvían enfermizos, se arrojaban en una hoguera, encontrando una especie de ignominia en dejarse acabar por las enfermedades y los años. Uno de ellos, llamado Calano, se quemó de este modo en presencia de Alejandro. Además de los indios, los había en África, sobre un monte de Etiopía bastante cerca del Nilo, los cuales no vivían en comunidad, sino como verdaderos solitarios. Apolonio de Tiana fue muy mal recibido por ellos, porque estaban avisados, que se les acercaría prevenido a favor de la sabiduría índica.
 
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